El que representa el recale atípico de sargazo, a fin de mantener las playas limpias y continuar con la reactivación del sector turístico y la recuperación de los empleos perdidos por la pandemia

provocada por el coronavirus (covid-19), es el que ayer resaltó el Gobernador Carlos Joaquín González durante una reunión que se realizó en el Senado de la República, en coordinación con la Secretaría de Marina (Semar).
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, ante los integrantes de la Cámara Alta, el jefe del Ejecutivo hizo una amplia explicación sobre la estrategia que se está realizando de manera conjunta entre los tres niveles de Gobierno y la iniciativa privada para el manejo y control de la macroalga desde tres frentes: En las playas, a cargo de los Ayuntamientos; en las aguas someras, con barreras y lanchas sargaceras, así como en altamar, con el apoyo de los buques “Natans” y “Zapoteco” que opera la Marina.
En este sentido, el almirante Luis Javier Robinson Portillo, jefe del Estado Mayor General de la Armada de México, destacó que, en los tres años de aplicación de la estrategia de atención del sargazo, la Marina ha recolectado en la entidad 121 mil 056 toneladas, de las cuales, 85 mil 495 corresponden al año 2019, 19 mil 054 al 2020, y 16 mil 506 a lo que va del 2021.
Al respecto, la senadora Beatriz Paredes Rangel reconoció el esfuerzo del jefe del Ejecutivo quintanarroense para encontrar soluciones a esta compleja problemática altamente ligada al cambio climático y a la investigación científica, resaltando la propuesta de instalar dos mesas de trabajo que abordarían la transformación y utilización de la macroalga, la reparación de barreras y demás cuestiones técnicas, al igual que su impacto socioeconómico.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por el Gobernador en cuanto a la importancia de continuar trabajando de manera coordinada para obtener mejores resultados ante este fenómeno y, con ello, garantizar la limpieza de las playas, las cuales no sólo constituyen el principal atractivo del Caribe mexicano, sino el sustento de las miles de familias quintanarroenses que hoy dependen de la llamada “industria sin chimeneas”.
¿No lo cree así, amable lector?