La que privilegió Héctor Contreras Mercader al presentar su renuncia

como director general del Servicio de Administración Tributaria de Quintana Roo (SATQ), en una decisión que busca preservar la estabilidad de la institución y evitar que circunstancias ajenas a su función pública interfieran en el desempeño de la dependencia.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el ahora ex funcionario anunció formalmente su separación del cargo mediante un comunicado dirigido a la opinión pública, en el que explicó que tomó esta determinación con el propósito de fortalecer la transparencia y evitar que señalamientos externos generen distracciones en el trabajo que desarrolla el organismo recaudador del Estado.
En este tenor, Contreras Mercader señaló que su reciente asistencia a un encuentro deportivo de básquetbol en la ciudad de Nueva York correspondió exclusivamente a una actividad de carácter personal realizada durante tiempo privado, sin relación alguna con sus responsabilidades al frente del SATQ.
Al respecto, sostuvo que su decisión responde a un ejercicio de responsabilidad institucional, colocando por encima de cualquier interés personal el adecuado funcionamiento de la administración pública y el compromiso de mantener la confianza ciudadana.
Asimismo, destacó que la renuncia busca evitar interpretaciones que pudieran afectar la imagen de la dependencia o desviar la atención de los objetivos y acciones que actualmente se desarrollan en materia de administración tributaria.
Cabe destacar que durante su gestión al frente del SATQ impulsó diversas acciones enfocadas en el fortalecimiento de la recaudación, la modernización administrativa y el ordenamiento fiscal de la entidad, manteniendo una línea de trabajo alineada a las políticas de transparencia y rendición de cuentas promovidas por la actual administración estatal.
En su mensaje, Contreras Mercader agradeció la confianza depositada en su persona para desempeñar esta responsabilidad y reiteró su respeto hacia las instituciones públicas y hacia el servicio que se brinda a la ciudadanía quintanarroense.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que la fortaleza de las instituciones también se construye con decisiones que privilegian la responsabilidad pública por encima de cualquier circunstancia personal.
¿No lo cree así, amable lector?