Y en toda la extensión de la palabra, fue el encuentro que la Gobernadora del Estado

, Mara Lezama Espinosa, sostuvo ayer con el embajador de Colombia en México, Alvaro Moisés Ninco Daza, en el cual acordaron impulsar alianzas económicas, comerciales y de servicios para detonar el arte, la gastronomía y las raíces culturales.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la titular del Ejecutivo destacó que Colombia es el tercer principal mercado turístico de la entidad después de Estados Unidos y Canadá, y es así como en 2022 llegaron 400 mil de sus ciudadanos a Quintana Roo, puntualizando que la administración humanista y progresista que encabeza trabaja para que el éxito turístico de todos los destinos del Caribe mexicano lleve beneficios a las comunidades que más lo necesitan.
En este sentido, la mandataria, al tiempo que explicó al diplomático que para lograr este objetivo ha convocado a una gran alianza a través de un Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo, al que se han sumado todos los sectores de la sociedad para fortalecer la transformación profunda y con justicia social de las y los quintanarroenses, expresó que con la obra más importante del Gobierno de México, la construcción del Tren Maya, habrá mayores atractivos turísticos, con zonas arqueológicas rescatadas, nuevas rutas para descubrir bellezas del Sur, así como espacios para que el mundo conozca las artesanías de las comunidades, lo cual, sin lugar a dudas, generará prosperidad compartida.
Al respecto, y tras escuchar con atención a Lezama Espinosa, Ninco Daza expresó que cierto es que la transformación de México se refleja en Quintana Roo, y es así como le agradeció el apoyo que ha dado al consulado de su país en la entidad y a la titular del mismo, María Fernanda Grueso Lugo, quien tras cinco años de vivir en Cancún, ya se siente cancunense.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar lo afirmado por la Gobernadora en cuanto a su firme compromiso de continuar trabajando, ya no sólo para que la buena fama turística del Estado se extienda, sino para que todos los visitantes puedan seguir disfrutando de su hospitalidad, la calidad de sus servicios y de su entera seguridad.
¿No lo cree así, amable lector?