Así fue la aclaración que hizo ayer la Fiscalía General del Estado, a cargo de Oscar Montes de Oca, en torno

a que, de acuerdo con informes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), dependiente del Gobierno de México, en lo que va del presente año en Quintana Roo sólo se ha registrado un secuestro.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la agrupación denominada “Alto al Secuestro” sostuvo que la entidad, durante el pasado mes de agosto, ocupó el primer lugar en dicho ilícito por cada cien mil habitantes; sin embargo, la dependencia, a través de un comunicado de prensa, señaló que dicha cifra es imprecisa y equivocada, pues en el citado lapso no hubo caso alguno relacionado con el delito de privación ilegal de la libertad.
En este sentido, la FGE, al tiempo que puntualizó que marzo pasado ha sido el único mes con este tipo de incidencia delictiva, con un registro, según consta en los reportes del SESNSP, refrendó su compromiso de trabajar de manera coordinada con las dependencias de los diferentes órganos de Gobierno, a fin de brindar seguridad y procuración de justicia a las y los quintanarroenses, así como a los miles de turistas que año con año arriban al Caribe mexicano para disfrutar de sus innigualables atractivos.
Al respecto, no se puede perder de vista que en el caso específico del delito de secuestro, fue el propio Montes de Oca Rosales quien promovió el establecimiento de una unidad especializada cuyos integrantes, además de contar con equipo de alta tecnología y la capacitación requerida, han sido ampliamente reconocidos, incluso por instancias internacionales como el FBI de los Estados Unidos de América, dado su profesionalismo y eficacia en las acciones que han emprendido hasta el momento.
Con base en lo anterior, no queda más que reconocer los alcances y la importancia de esta inmediata aclaración de la Fiscalía General del Estado, a fin de que la información que se maneje de Quintana Roo esté apegada estrictamente a la realidad y, con ello, salvaguardar la buena imagen de su industria turística y de las miles de familias que dependen de la misma.
¿No lo cree así, amable lector?