Y en toda la extensión de la palabra, fue el reconocimiento que hizo ayer el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo) del Congreso del Estado, Gustavo Miranda García, a ocho mujeres que laboran en el Poder
Legislativo, mismas que han destacado por su trayectoria, su dedicación y sus años de servicio.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, en una significativa ceremonia realizada en el vestíbulo de la sede de Punta Estrella en la capital del Estado, el antes citado, acompañado del secretario general de la XVI Legislatura, Renán Sánchez Tajonar, así como de varios diputados, distinguió el desempeño de María de Jesús Ramírez Rovelo, con 36 años de servicio; de Deysi Aracely Cocom Alcocer, con 34; de María del Carmen Gómez Sonda, con 32; de Mirna Elena Meléndez Salazar, con 31; de Delsy María Avila Martín, con 30; de Gisela Guadalupe Balam Pérez, con 29, y de Elia Verónica Pérez Sarabia e Ileana Aurora Borges Chablé, con 28 años de servicio.
En este sentido, el líder cameral hizo mención de la importancia que representa el resaltar la incansable labor de estas mujeres que desde cada una de sus trincheras han luchado por la igualdad, por lo que espera que su ejemplo inspire a todas y a todos para seguir trabajando hasta alcanzar una plena paridad de género al interior del Congreso del Estado.
Al respecto, la diputada Aurora Pool Cauich, presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la XVI Legislatura, señaló que las mujeres desean y merecen un futuro mejor, ya que han demostrado con creces que tienen la capacidad suficiente para ser partícipes en la toma de decisiones, resaltando que las galardonadas, además de que han adoptado al Poder Legislativo como su segunda casa, dejando una huella imborrable, también se han convertido en pieza clave en la institucionalización de todas las áreas que hoy lo conforman.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por Miranda García en cuanto a la importancia de continuar trabajando para no sólo reconocer el trabajo incansable de las mujeres, sino para dotarlas de leyes que les garanticen una vida digna y, más importante aún, libre de violencia.
¿No lo cree así, amable lector?