El del Gobernador Carlos Joaquín González al conseguir que el Gobierno de México, luego de varios meses de intensas gestiones, decidiera garantizar vacunas contra el covid-19 en las zonas turísticas claves de México

 como lo es Quintana Roo, es el que, invariablemente, no puede menos que reconocerse.
Y es que fue el pasado 8 de enero cuando el jefe del Ejecutivo declaró que había recibido la solicitud de empresarios quintanarroenses, principalmente hoteleros, para coordinar la posible compra de vacunas para ampliar el abanico de posibilidades a los trabajadores de la industria, y es así como el 21 de febrero, durante la sesión plenaria de la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (Goan) celebrada en Tamaulipas, compartió el posicionamiento de sus homólogos para generar un gran frente común para combatir la pandemia que, para esas fechas, había infectado a más de 2 millones 226 mil personas.
En este sentido, no se puede perder de vista que en dicho posicionamiento, el segundo punto era la solicitud al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para ampliar el espectro de la Estrategia Nacional de Vacunación, para que tanto en la adquisición como en la aplicación se sumara no solamente el sector privado, sino también el social, siendo que el 2 de marzo, en el programa “Conexión Ciudadana”, el mandatario expresó que, a través de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), se planteó al Gobierno Federal la posibilidad de adquirir, con aportaciones de los hoteleros, vacunas para el sector.
Al respecto, tampoco se puede soslayar que, durante las reuniones de seguimiento de la Estrategia Nacional de Vacunación y al asumir la presidencia de la Comisión Ejecutiva de la Conago, en el marco de la Cumbre Mundial del Turismo, Joaquín González volvió a plantear la necesidad de vacunar al personal del sector turismo, actividad esencial en Quintana Roo, a fin de otorgar más confianza a los mercados emisores en el extranjero.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar la importancia de que el Gobernador no haya quitado el dedo del renglón en este tema y que, al día de hoy, ante el proceso de vacunación que está en puerta, se pueda consolidar esa recuperación gradual, ordenada y responsable que tanto requieren las miles de familias que dependen de la llamada “industria sin chimeneas” en la entidad.
¿No lo cree así, amable lector?