El de la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa, a sumar esfuerzos entre todas y todos para recuperar la

grandeza de Quintana Roo, es el que ayer marcó la pauta durante la magna celebración del 48 aniversario de la entidad.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la titular del Poder Ejecutivo, durante la sesión solemne de la XVII Legislatura del Congreso del Estado que tuvo lugar para conmemorar esta fecha, convocó a la población a participar en la transformación profunda y el cambio verdadero que hoy está impulsando su administración, ya no sólo con pasión, con orgullo, con sentido de pertenencia y amor por esta tierra, sino sumándose al Nuevo Acuerdo para el Bienestar y el Desarrollo de Quintana Roo, el cual tiene como objetivo lograr una vida digna e igualdad de oportunidades en todos los rincones de la entidad.
En este tenor, la mandataria, al tiempo que aseguró que hoy vivimos un momento donde deberemos definir si queremos un Estado donde quepan los anhelos, esperanzas y sueños de todas y todos los que aquí vivimos, o sólo los de unos cuantos, destacó la importancia de trabajar unidos para consolidar una entidad con justicia social y prosperidad compartida, como fue el sueño visionario de sus fundadoras y fundadores hace 48 años.
Al respecto, Lezama Espinosa, quien también encabezó una verbena popular en la Explanada de la Bandera de Chetumal para celebrar al Estado, reiteró que el citado acuerdo pone en el Centro a los pueblos originarios de la cultura maya, con quienes se tiene una deuda histórica que hay que saldar, de ahí la importancia de impulsarlo y llevarlo a buen término con la participación de toda la sociedad quintanarroense.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por la Gobernadora en cuanto a lo imperante que resulta en la actualidad zanjar las diferencias y trabajar en función de objetivos comunes, algo que es imprescindible para tomar decisiones políticas con sentido social, a fin de que, como todas y todos queremos, Quintana Roo continúe siendo el paraíso que siempre estuvo llamado a ser desde su conversión de Territorio Federal a Estado Libre y Soberano.
¿No lo cree así, amable lector?