Y en toda la extensión de la palabra, fueron los trabajos de inteligencia que la Policía de Investigación de la Fiscalía
General del Estado (FGE), a cargo de Oscar Montes de Oca Rosales, realizó durante más de tres meses para ubicar al taquero de nombre Marcos “C”, quien el pasado jueves por la noche fue capturado con el apoyo de autoridades de Chiapas, cuando salía de un templo religioso para dirigirse a su domicilio en la localidad de San Cristóbal de las Casas.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, Marcos “C” es el probable participante en la desaparición de una niña, a quien empleó para hacer labores de limpieza en su taquería y de la que se desconoce su paradero desde el 21 de julio de 2022, cuando fue vista por última vez en la Zona Continental del municipio de Isla Mujeres.
En este sentido, se sabe que el detenido será llevado ante un juez de Control con la finalidad de que sea vinculado a proceso y se dé inicio a la etapa de la investigación complementaria, a fin de continuar con las indagatorias que conlleven a la pronta localización de la víctima, cuya Alerta Amber para su búsqueda, emitida desde el pasado mes de agosto, continúa vigente en los 11 municipios de la entidad y en todo el país.
Al respecto, cabe mencionar que, en su momento, la Fiscalía General del Estado ofreció una recompensa de un millón de pesos para quien aportara información fidedigna sobre la ubicación de Marcos “C”; sin embargo, en este caso, la misma no aplica porque fueron personas servidoras públicas, llámese agentes de la Policía de Investigación, las que lograron localizarlo y detenerlo para ser trasladado a Quintana Roo.
Con base en lo anterior, no queda más resaltar lo afirmado por Montes de Oca Rosales en cuanto a que, con acciones de este tipo, la Fiscalía General del Estado refrenda su compromiso de procurar justicia de manera oportuna, así como salvaguardar la integridad de las mujeres, niñas, niños y adolescentes quintanarroenses, a fin de que sus derechos sean plenamente respetados y puedan vivir en un entorno digno y libre de violencia.
¿No lo cree así, amable lector?