Son los que, al día de hoy, no tienen lugar ante el embate del coronavirus (covid-19) en el país y, para muestra, un botón: La decisión que tomó el Instituto Nacional Electoral (INE) de aplazar el arranque de la organización de la consulta
popular para juzgar a los ex Presidentes de México, ante la negativa de recursos por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Y es que tal y como dimos cuenta con oportunidad, algo muy similar sucedió con el Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo) y su pretensión de realizar el próximo 6 de junio, en el marco de los comicios intermedios de este año, una consulta popular para determinar si se retira o no la concesión del servicio de agua potable a la empresa Aguakan, mediante una extensión presupuestal de 21.8 millones de pesos, la cual, ante la severa crisis económica por la que está atravesando Quintana Roo, le fue negada por el Gobierno del Estado.
En este sentido, no se puede perder de vista que fue el Pleno del Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo) el que, por unanimidad de votos, ordenó al Ieqroo que, con sus propios recursos, realice las acciones pertinentes para la realización de dicha consulta popular en los municipios de Benito Juárez, Solidaridad, Isla Mujeres y Puerto Morelos, siendo que, incluso, la magistrada Claudia Carrillo Gasca emitió un voto particular concurrente con el afán de precisar a los consejeros que prevean los mecanismos de seguridad en el papel que se va a utilizar.
Al respecto, no se puede soslayar que tanto la consulta popular del INE como la del Ieqroo se efectuarían con la misma estructura dispuesta para las próximas elecciones, de ahí que resulte imprudente, por no decir insultante, que pese a contar con un presupuesto establecido, y sin tomar en consideración la complicada situación que se está viviendo ante el covid-19, los consejeros de ambas instancias, sin el menor recato, hayan solicitado millonarias cantidades para la realización de estos ejercicios ciudadanos.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar la importancia que representa esta coincidencia que, sin lugar a dudas, vino a demostrar que, en la actualidad, tanto en la entidad como en todo el país, definitivamente, y como reza el dicho popular: “El horno no está para bollos”.
¿No lo cree así, amable lector?