El del ex Edil de Tulum, Víctor Mas Tah, y el del que fuera su tesorero, Edgardo Díaz Aguilar, es el que salió
a relucir durante la presentación del primer informe de gobierno del actual munícipe de dicha demarcación, Marciano Dzul Caamal, luego de que éste exhibiera la forma tan descarada con la que los dos saquearon al Ayuntamiento durante la pasada administración.
Y es que con la franqueza que lo caracteriza, Dzul Caamal no tuvo empacho en restregarles en sus caras que ambos le heredaron una deuda superior a los 65 millones de pesos con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y un laudo laboral por más de 50, producto de una justa demanda de los trabajadores del Ayuntamiento que nunca atendieron, esto sin contar con que, además, recibió un municipio presa de una inseguridad fatal y de terror, con tan sólo dos patrullas funcionando y 170 elementos policiacos para tres turnos, de los cuales, más de 30 estaban asignados a su seguridad y a la del resto de sus cómplices.
En este sentido, y mientras ambos intercambiaban miradas nerviosas, uno desde el presídium y el otro desde la segunda fila entre el público presente, Dzul Caamal volvió a arremeter contra ellos dejando en claro que también le heredaron 11 unidades de salud en pésimas condiciones, un solo camión recolector de basura, un relleno sanitario inaccesible y a su máxima capacidad, así como un alumbrado totalmente deficiente en las comunidades rurales.
Al respecto, el munícipe hizo un recuento de los grandes esfuerzos que se hicieron en el último año para revertir esta lamentable y vergonzosa situación, primordialmente en el tema de la seguridad pública, con la adquisicion de 20 patrullas, la contratación de más policías y el establecimiento de un trabajo coordinado con los tres niveles de gobierno que dio como resultado una reducción del 54% en la incidencia de homicidios dolosos en el municipio.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por Dzul Caamal sobre las “hazañas” de este par de bribones que ahora no sólo intentan hacerse pasar como “blancas palomas” ante un pueblo que sabe muy bien cómo se las gastan, sino que, incluso, uno de ellos, Díaz Aguilar, para ser más exactos, ya está queriendo sumarse, por no decir colarse a la Cuarta Transformación, algo que suena muy difícil dado el siniestro y corrupto pasado que a ambos les precede.
¿No lo cree así, amable lector?