El de la regidora María Hadad Castillo es el que finalmente se consumó, luego de que la glorieta construída en la Calzada del Centenario, en el cruce con la avenida Ignacio Manuel Altamirano de Chetumal, fuera demolida por personal del

Ayuntamiento de Othón P. Blanco.
Y es que haciendo uso del protagonismo que por siempre la ha caracterizado, la concejal no dudó en presionar a cuanta autoridad tuvo a su alcance para acabar con una estructura que no sólo había cambiado la fisonomía de este rumbo para beneplácito de sus vecinos, sino que era fundamental para conjurar el latente riesgo de accidentes que existe en la que hoy por hoy es una de las cinco vialidades más importantes de la capital del Estado.
En este sentido, no se puede perder de vista que la Calzada del Centenario, por sus propias características, es utilizada por muchos imprudentes como una verdadera “pista de carreras”, siendo que dicha glorieta, la cual, por cierto, no costó un solo peso a la Comuna othonense, dado que fue donada por la empresa constructora que está realizando las obras de drenaje de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), propiciaba que éstos, invariablemente, tuvieran que reducir su velocidad, lo cual garantizaba la seguridad de los numerosos ciclistas, motociclistas y peatones que a diario circulan por esta zona de la ciudad.
Al respecto, tampoco se puede soslayar que Hadad Castillo, lejos de promover alternativas viables para aprovechar esta glorieta, adecuándola a las propias necesidades del rumbo, argumentó en todo momento que la misma estaba “mal planeada” e, incluso, que era “innecesaria”, y es así como sin tomarse la molestia de consultar con los vecinos y mucho menos con algún especialista en movilidad, emprendió una campaña que a la postre culminó con la citada demolición que, más que una decisión razonada, como pudiera suponerse, fue producto de un berriche en toda la extensión de la palabra.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que Hadad Castillo, con la misma perseverancia con la que acabó con esta glorieta, se ponga las pilas para atender problemas como los baches, el deficiente alumbrado público y el inoperante sistema de recolección de basura que, definitivamente, al día de hoy, se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para los chetumaleños.
¿No lo cree así, amable lector?