El que por muchos años esperó Quintana Roo para convertirse en una entidad pujante, dinámica, próspera, pero sobre todo, enteramente democrática, fue el que el 25 de septiembre de 2016 comenzó a gestarse con la toma de protesta de Carlos
Joaquín González como Gobernador Constitucional del Estado.
Y es que a cinco años de distancia, y así hay que decirlo, quienes decidieron otorgar su confianza a ese líder natural forjado en la cultura del esfuerzo, cuya carta de presentación en todo momento fue su honradez, de ninguna manera se equivocaron, y es así como, al día de hoy, no sólo se puede afirmar con certeza que Joaquín González sacó a Quintana Roo del pozo de corrupción en el que estaba, sino que lo convirtió en un ejemplo de transparencia en donde la rendición de cuentas ya no es parte de un discurso de campaña, sino una realidad constante y sonante.
En este tenor, los procesos electorales que se han vivido en el último lustro son la muestra más fehaciente de que hoy en Quintana Roo las cosas son diferentes y que aquí, a diferencia de lo que sucede en otras partes del país, quien así lo desee puede manifestarse y expresar su voluntad como mejor le parezca en un marco de total libertad y pluralidad, en otras palabras, en esta tierra ya nadie es perseguido por opinar diferente al Gobernador y eso, dígase lo que se diga, no puede menos que reconocerse.
Al respecto, hablar de la gestión de Joaquín González sin tocar el tema de la pandemia provocada por el coronavirus (covid-19) es inconcebible, máxime cuando el buen manejo de la misma, actuando siempre con valentía, entereza y un alto sentido humano, es un logro que nadie le puede restar, menos aún cuando el fruto de los grandes esfuerzos que ha encabezado hoy se ven reflejados en una sociedad cada vez más consciente de que sólo con el trabajo de todos se podrá dejar atrás esta pesadilla y aspirar a recuperar ese liderazgo que por siempre ha ostentado la entidad en el mapa turístico mundial.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar que, dado lo que ha acontecido en los últimos cinco años, es un hecho que Carlos Joaquín González quedará inscrito en la historia como un Gobernador honesto y responsable al que no le tembló la mano a la hora de decidir poner el interés de su pueblo, por encima del suyo propio.
¿No lo cree así, amable lector?