Pero sobre todo gratitud y una indeleble memoria histórica, fueron los factores
que enmarcaron el homenaje a Don Jesús Martinez Ross, en el Congreso local, el cual encabezó la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el primer Gobernador de Quintana Roo fue objeto de un gran reconocimiento por parte de toda la clase política de la entidad, a fin de honrar su legado, máxime cuando fue a él a quien correspondió guiar los primeros pasos de un Estado recién nacido, consolidando las estructuras políticas, administrativas y sociales que cimentaron la identidad de lo que hoy es la casa de todas y todos los quintanarroenses.
En este sentido, la mandataria estatal fue quien encabezó la primera guardia de honor en el vestíbulo del Poder Legislativo, acompañada de los ex Gobernadores, Félix Arturo González Canto y Joaquín Hendricks Díaz, así como Heyden Cebada Rivas, presidente del Tribunal Superior de Justicia; el senador de la República por Quintana Roo, Eugenio Segura Vázquez, y el diputado Renán Sánchez Tajonar, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo) de la XVIII Legislatura del Congreso del Estado.
Al respecto, cabe señalar que este marco solemne, se resaltó la cercanía de Don Jesús Martínez Ross con su pueblo, su orgullo por las raíces quintanarroenses y su profundo compromiso con la vida pública, siendo recordado no sólo como el primer mandatario del Estado, sino también como un hombre entrañable, padre de familia, hermano y amigo de muchas generaciones que crecieron bajo su liderazgo y que, hasta el día de hoy, continúan manteniendo vigente su legado.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar el cariño con que el pueblo chetumaleño y quintanarroense despidió a Don Jesús Martínez Ross quien, más allá del cargo que ostentó con orgullo, fue un hombre íntegro que, sin lugar a dudas, dejó una huella imborrable en la historia de Quintana Roo.
¿No lo cree así, amable lector?