El que hoy se refleja con claridad en Quintana Roo, luego de que la Gobernadora Mara Lezama
Espinosa cerrara el año 2025 como la mandataria estatal mejor evaluada de México, de acuerdo con el Ranking de Gobernadores y Gobernadoras elaborado por la casa encuestadora Mitofsky para el diario El Economista.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la titular del Ejecutivo estatal no sólo encabeza la lista nacional, sino que lo hace en un contexto particularmente complejo, en el que el promedio de aprobación de los 32 Gobernadores del país se ubicó por debajo del 50%, una tendencia que no se observaba desde hace al menos tres años.
En este tenor, Mara Lezama alcanzó un índice de aprobación del 57.4%, colocándose en el primer lugar a nivel nacional y marcando distancia frente a un escenario de desgaste generalizado que afecta a la mayoría de los Ejecutivos estatales. De hecho, 14 mandatarios están por debajo de la media nacional, evidenciando una ciudadanía cada vez más exigente.
Al respecto, el estudio correspondiente a diciembre destaca un dato relevante: El equilibrio de género dentro del Top 10 de desempeño, integrado por cinco mujeres y cinco hombres.
Más allá de los nombres, el posicionamiento de la mandataria quintanarroense cobra mayor relevancia si se observa el horizonte político. De cara al proceso electoral de 2027, de los 17 Estados que renovarán gubernatura, sólo ocho mantienen actualmente niveles de aprobación superiores al 50%, lista encabezada precisamente por Mara Lezama.
Este indicador sugiere una percepción ciudadana sólida respecto a la gestión en Quintana Roo, contrastando con otras entidades donde la aprobación ha descendido incluso por debajo del 40%.
Cabe recordar que la metodología de Mitofsky se basa en entrevistas a ciudadanos mayores de 18 años con acceso a Internet, lo que permite una lectura comparativa y constante del pulso social en cada entidad.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que el liderazgo de Mara Lezama no es producto de coyunturas, sino de una gestión que ha sabido traducir discurso en resultados y cercanía en confianza ciudadana.
¿No lo cree así, amable lector?