La del “tristemente célebre” secretario estatal de Obras Públicas (Seop) en la anterior administración
joaquinista, William Conrado Alarcón, es la que sorprendió a propios y extraños, ahora como director general de Desarrollo Urbano, Obras Públicas y Planeación del Ayuntamiento de Isla Mujeres.
Y es que el antes citado trae detrás una estela de corrupción y desfachatez que, pese al paso del tiempo, aún lo persigue, ya que nunca fue un servidor público responsable, mucho menos leal al que en ese entonces era su jefe, lo cual le llevó a realizar obras al “chalecazo”, para salir del paso, aunque eso sí, con millonarios costos que, a final de cuentas, al día de hoy, sigue pagando la población.
En este sentido, cómo no recordar la “magna” remodelación del Boulevard Bahía de Chetumal, la cual no sólo se terminó a unas horas de concluir el anterior sexenio, sino que hoy se está cayendo a pedazos, y que decir de la carretera Cafetal-Mahahual, en la cual nunca se hizo lo que se proyectó, y hoy, sigue igual o peor que en los últimos años.
Al respecto, también se puede mencionar el “rescate” del Auditorio del Bienestar, en el que, a final de cuentas, el entonces titular de la Seop, acabó por dejarlo totalmente inservible y peligroso, dado el manejo irresponsable que siempre hizo de los recursos públicos, al asignar contratos a sus prestanombres y, para colmo, como si no bastara con todo esto, utilizar su posición en el Gobierno del Estado para construir infinidad de locales en Playa del Carmen, los cuales hoy le renta a la cadena Oxxo.
Con base en lo anterior, no queda más que cuestionar que William Conrado Alarcón hoy se mueva como pez en el agua en Isla Mujeres, cuando las y los quintanarroenses, sobre todo aquellos que habitan en las comunidades rurales, lo conocen como un funcionario prepotente, mentiroso, soberbio y que, invariablemente, siempre le da la espalda al pueblo.
¿No lo cree así, amable lector?