La palabra que hoy debe colocarse por encima de cualquier otra ante el brote de sarampión
que se registra en el país y que ya suma 13 casos confirmados en Quintana Roo. La Gobernadora Mara Lezama Espinosa llamó a reforzar la vacunación y a no bajar la guardia, recordando que la salud pública no admite descuidos ni improvisaciones.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la entidad cuenta con abasto suficiente de 236 mil dosis gratuitas y módulos permanentes en todos los municipios. No se trata de generar alarma, sino de actuar con responsabilidad colectiva frente a un virus que puede prevenirse con una herramienta probada: La vacuna.
En este tenor, Quintana Roo se sumó de manera anticipada a la Estrategia Nacional de Vacunación contra el Sarampión impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, reforzando la aplicación de esquemas completos y la llamada “dosis cero” para menores de entre 6 y 11 meses que no cuenten con protección previa. Más de ocho mil dosis ya han sido aplicadas como parte de esta campaña intensiva.
Al respecto, la información médica es clara. Los síntomas, ojos rojos, fiebre y posterior aparición de salpullido, deben atenderse de inmediato, evitando la automedicación y acudiendo a valoración profesional. La detección oportuna no sólo protege a quien presenta el cuadro clínico, sino que evita cadenas de contagio.
Cabe destacar que, de los casos confirmados, cuatro están relacionados con viajes fuera del Estado, lo que confirma que en un mundo interconectado la vigilancia epidemiológica y la corresponsabilidad social son esenciales. La movilidad constante obliga a mantener esquemas de inmunización completos y actualizados.
La salud pública no distingue ideologías ni colores; distingue entre prevención y omisión. Por ello el llamado es directo: Revisar cartillas, acudir a los módulos y aprovechar la disponibilidad gratuita de vacunas antes de que el brote escale.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que cuando las autoridades informan con claridad y ponen a disposición recursos suficientes, la respuesta ciudadana se convierte en el factor decisivo para contener riesgos y proteger a la comunidad.
La vacuna salva vidas. La prevención evita tragedias.
¿No lo cree así, amable lector?