Es la que, por enésima vez, hizo la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa, ahora a 17
beneficiarios de Leona Vicario, en Puerto Morelos, al entregarles sus títulos de propiedad, luego de tres décadas de incertidumbre jurídica sobre sus hogares.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la titular del Ejecutivo, acompañada de la presidenta honoraria del Sistema DIF Quintana Roo, Verónica Lezama Espinosa, dijo que, por fin, con este Gobierno diferente, humanista con corazón feminista, se pudo acabar con la incertidumbre de no contar con un título que garantice la legítima propiedad de estas personas, algunas con hasta 40 años de espera, siendo que, junto con la presidenta municipal, Blanca Merari Tziu, y el secretario de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable, José Alberto Alonso Ovando, además de la directora general del Registro Público de la Propiedad y del Comercio, Mariann González Pliego, entregó directamente y en propia mano los títulos a los beneficiarios.
En este sentido, la mandataria fue clara al señalar que esta es la nueva forma de gobernar, con base en el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo, con el que se acortan las brechas de desigualdad para que todas y todos tengan las mismas oportunidades de prosperar y alcanzar el bienestar, máxime cuando estos títulos de propiedad les permiten a sus posesionarios acceder a créditos y trámites legales, sin mayores contratiempos.
Al respecto, Alonso Ovando explicó que el Gobierno de Quintana Roo subsidió el costo de inscripción de estos títulos en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, cubriendo un monto total de 73 mil 540 pesos, con recursos de origen estatal, a fin de que los beneficiarios puedan disponer de acciones integrales que abonen a mejorar su calidad de vida.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar la firme voluntad de la Gobernadora de continuar atendiendo estos rezagos que mantienen en angustia a cientos de familias, con voluntad, firmeza, y sobre todo, un inquebrantable compromiso social.
¿No lo cree así, amable lector?