Y en toda la extensión de la palabra, es el arribo de más de un millón 200 mil visitantes que se espera en Quintana Roo durante la temporada vacacional de Semana Santa, mismo que
confirmó el secretario estatal de Turismo (Sedetur), Bernardo Cueto Riestra quien, además, aseguró que esto generará una derrama económica superior a los mil millones de dólares.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el antes citado señaló que hay muy buenas expectativas, ya que los destinos de Quintana Roo siguen encabezando las preferencias de los turistas tanto nacionales como extranjeros y eso es un buen precedente de lo que se presume sea una histórica temporada en todos los destinos del Caribe Mexicano.
En este sentido, el funcionario estimó que la ocupación hotelera sería del 80 por ciento o más, primordialmente en el Norte de la entidad, aunque se espera que el Centro y el Sur puedan superar los promedios de otros años, dado el marcado interés de los viajeros por disfrutar no sólo de las playas, sino de la gastronomía, las artesanías y la gran riqueza cultural de la entidad.
Al respecto, el titular de la Sedetur refirió que se llevarán a cabo campañas de difusión para que los turistas tengan la confianza de que las playas estarán libres de sargazo, ya que este es un factor del que se debe estar muy al pendiente, máxime cuando ya se cuenta con las estrategias y herramientas necesarias para poder lidiar con la macroalga y que esta no influya en su feliz estancia, resaltando que ni todos los días ni en todo el litoral se presenta dicho problema.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por Cueto Riestra en cuanto a que la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa, hoy está generando una promoción muy activa de las lagunas, cenotes, de los pueblos originarios, así como de los destinos de Sol y playa, lo cual permite vaticinar una próspera temporada vacacional en beneficio de las miles de familias que hoy subsisten gracias a la llamada “industria sin chimeneas” en la entidad.
¿No lo cree así, amable lector?