La de un destino que no se conforma con el éxito alcanzado, sino que decide reinventarse
y dar un paso más en su proyección global, es la que presentó Quintana Roo en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) 2026, al lanzar la campaña “Caribe Mexicano, la capital mundial de las vacaciones”, encabezada por la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, no se trata únicamente de una nueva imagen promocional, sino de una declaración de identidad. Una narrativa que reconoce al Caribe mexicano como un destino que evoluciona, se especializa y se consolida con una oferta integral de experiencias, respaldada por su mayor fortaleza: El talento humano que da vida al turismo todos los días.
En este tenor, durante la presentación ante medios especializados y líderes del sector turístico internacional, se explicó que esta campaña marca la transición hacia una nueva etapa de la llamada Nueva Era del Caribe Mexicano, alineada con los grandes eventos globales que marcarán el rumbo del turismo en los próximos años, entre ellos el Mundial de Fútbol 2026.
Asimismo, se destacó que la campaña se estructura sobre cinco ejes estratégicos: El liderazgo internacional, la interconexión de sus 12 destinos turísticos, la nueva infraestructura que fortalece su competitividad, una renovada arquitectura de marcas y un nuevo modelo de gobernanza turística. A ello se suma un elemento inédito: Una canción que acompañará la campaña y que busca generar identidad, recordación y emoción a nivel global.
En voz de la Gobernadora, el mensaje fue claro: El Caribe mexicano no sólo es Cancún o Riviera Maya, sino también Costa Mujeres, Puerto Morelos, Tulum, Bacalar, Cozumel, Costa Maya, Mahahual y Chetumal, la capital, entre otros destinos que hoy se presentan al mundo como una sola fuerza turística, diversa y complementaria.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que esta campaña no persigue únicamente incrementar cifras de visitantes, sino posicionar un modelo turístico más justo, más humano y más sostenible, en el que la cultura, la historia, los oficios tradicionales y las comunidades sean parte central del relato.
¿No lo cree así, amable lector?