Y enteramente sincera, fue la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa,
al honrar la digna lucha del pueblo maya por su tierra, su lengua y su libertad, al conmemorarse el 178 aniversario del inicio de la Guerra de Castas.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la titular del Ejecutivo sostuvo que dicho episodio de la historia sigue vivo en cada comunidad que resiste, en cada familia que lucha, en cada persona que no se rinde, que defiende sus raíces, su lengua, sus costumbres y, más importante aún, su dignidad, por encima de cualquier circunstancia.
En este sentido, la mandataria recordó que esta guerra social no fue sólo una rebelión, fue un grito de justicia ante siglos de abusos, de explotación, de despojo y de racismo, subrayando que hoy no se puede hablar de transformación verdadera, si no se reconocen las deudas históricas con los pueblos originarios, ya que no puede haber justicia sin memoria, no puede haber bienestar mientras persista la marginación y el olvido.
Al respecto, Lezama Espinosa, al tiempo que aseguró que su Gobierno no olvida y tampoco traiciona, por lo que hoy está construyendo el segundo piso de la Cuarta Transformación con el pueblo y para el pueblo, no con las élites, no con los de arriba, sino con los de abajo, con los que siempre fueron ignorados por las administraciones neoliberales, con los más humildes, con los más pobres, en fin, con quienes más lo necesitan, fue clara al afirmar que su compromiso es inquebrantable: Saldar esta deuda histórica cerrando brechas de desigualdad y devolviendo derechos, con honestidad, justicia y amor al pueblo.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por la Gobernadora en cuanto a que en su administración se le dice y se le seguirá diciendo no al clasismo, no al racismo, no a la discriminación, nunca más al abandono de nuestros indígenas, nunca más a un México dividido entre los que tienen todo y los que no tienen nada, porque hoy, a 178 años de la Guerra de Castas, en Quintana Roo es tiempo del pueblo, es tiempo de la justicia social y es tiempo de la transformación.
¿No lo cree así, amable lector?