“El Catrín” se la debe a martillos

Denuncia socio que a por lo menos 600 les habría cobrado $5 mil por dejarlos trabajar

Mayra CERVERA

Aproximadamente 600 martillos del Sindicato Unico de Chóferes de Automóvil del Alquiler (Suchaa) fueron defraudados con cinco mil pesos cada uno, en un ilegal acto cometido por Rafael Cetina Galván, alias “El Catrín”, y su antecesor y cómplice, Eliezer Argüelles Borges, alias “El Pillo”.

Una nueva ilegalidad, que puede configurarse como fraude o abuso de confianza, fue denunciada por Elmer Bibiano Lizama Lizama en contra de “El Catrín” y “El Pillo”, que engañaron a estos choferes ofreciendo “acomodarlos” en el padrón de socios ayudantes que pueden recibir concesiones de taxi en el corto y mediano plazo.
El denunciante explicó que existe un padrón de 184 socios, que serán beneficiados con su concesión dentro de la actual administración estatal.
También existe un padrón de socios avalado por la dirección de autoridades de transporte del Estado, con 234 choferes ingresados entre 1997 y 1998, con 16 y 17 años de antigüedad, también reconocidos como socios ayudantes por la directiva del sindicato, que ahora encabeza “El Catrín”.
Esto último se comprueba con el documento firmado por la comisión de socios ayudantes y por “El Catrín” en su calidad de Secretario de Actas y Acuerdos, como consta en el documento que se publica.
Sin embargo, “El Catrín” y “El Pillo” inflaron el padrón a más de ochocientos taxistas y son alrededor de seiscientos los que fueron engañados.
El denunciante, quien formó parte de la comisión de ayudantes, explica que los malos dirigentes cobraron cinco mil pesos a cada uno de los martillos que ingresaron al sindicato entre 1999 y 2000, estos últimos aún cuando no cumplen la antigüedad de 10 años para merecer la concesión.
“Lo que indica que se embolsaron alrededor de tres millones de pesos, bueno un poco menos, porque algunos no pagaron y otros no pagaron completo, por eso fueron retirados del padrón”, aseguró la fuente.
Agrega que no poder cobrarles a todos le permitió a “El Catrín” y su cómplice “manosear” el padrón y poder acomodar a sus familiares y colaboradores incondicionales.
Lizama Lizama, a quien también se le conoce como “El Conejo”, señala que en el 2012 circuló un fuerte rumor respecto a una denuncia contra el sindicato de parte de las autoridades de transporte, por el uso indebido de sus sellos, los que supuestamente fueron utilizados para generar un documento que los dirigentes nunca entregaron, pero sí mostraron a quienes les hacía creer que ya están en el padrón, sin que esto resulte cierto.