Joe Biden acusa a China

 De “proteger” a autores de ciberataques a Microsoft

 

WASHINGTON, D.C., 19 de julio.- El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acusó hoy a China de “proteger” a los autores de ciberataques contra empresas,

tras una denuncia conjunta más temprano por parte de Washington y sus aliados, quienes han condenado las actividades cibernéticas “maliciosas”, responsabilizando a Pekín.

Biden dice que la investigación sobre piratería aún está en curso, pero espera un informe detallado el martes.

“Lo que entiendo es que el Gobierno chino, como el Gobierno ruso, no comete (ciberataques) por sí mismo, sino que está protegiendo a quienes lo están haciendo, y tal vez incluso dando lugar a que puedan hacerlo”, dijo Biden a periodistas en la Casa Blanca.

El Presidente se pronunció así horas después de que Estados Unidos, la Unión Europea (UE), la OTAN y otros cinco países acusaran a piratas informáticos apoyados por China de estar detrás del ciberataque global del pasado marzo contra Microsoft.

Microsoft ya había acusado a piratas informáticos apoyados por Pekín de haber accedido ilegalmente a cuentas de correo electrónico de su servicio para empresas Exchange Server; pero ni la Unión Europea, ni la OTAN, ni Estados Unidos habían señalado a China hasta hoy porque estaban esperando a tener más información.

Lo que descubrieron fue que el Ministerio de Seguridad Pública, el principal órgano policial y de inteligencia de China, “contrata” de manera externa a piratas informáticos que son criminales con el objetivo de perpetrar ataques en todo el mundo, según una alta funcionaria estadounidense.

Entre otras cosas, las operaciones de esos piratas incluyen extorsión, robo de monedas digitales como bitcoins y hasta ataques con los que piden recompensas para su propio beneficio personal, afirmó la funcionaria en una rueda de prensa telefónica.

En algunos casos, continuó la fuente, los ciberdelincuentes atacaron a entidades bancarias privadas con un programa de “ransomware” que se apoderó de computadores con información confidencial y luego pidieron una recompensa de millones de dólares para liberarlos.