Concluye tradicional fiesta

 

Francisco hernandez

COZUMEL, 4 de mayo.- La fiesta en honor de la Santa Cruz de Sabán, que se conmemoró este 3 de mayo, llegó al momento más importante con la ejecución

del baile de “La Cabeza de Cochino”, que como es tradición desde hace 174 años, contó con la participación de más de 40 familias acompañadas por autoridades y encabezadas por los descendientes directos de Casimiro Cárdenas, precursor de esta tradición que data de 1848.
Tal y como lo marca la costumbre, familiares directos de Casimiro Cárdenas, en representación de Eligio Cárdenas Montero, quien funge como bastonero mayor, iniciaron el baile en la palapa principal del poblado, acompañados de la madrina de las fiestas, Rosa María Cárdenas Villanueva, la Comisaría del ejido Villa Cozumel, así como autoridades estatales y municipales.
Los primeros acordes de la jarana salieron de la orquesta jaranera “Son del Recuerdo” de Wilbert Uicab, dieron la pauta para que los bailarines cumplieran su promesa a la Santa Cruz de Sabán e inundara el escenario con las cabezas de cochino adornadas con panes y coloridos banderines de papel picado haciendo juego con las flores de hilo contado que adornaban los ternos femeninos que son considerados como las artesanías más preciadas de la Península de Yucatán.
Las más de 40 familias cedraleñas se desbordaron con sus mejores pasos al ritmo de los acordes de 3 X 4 y 6 X 8 con las habituales jaranas “La cabeza de Cochino”, “Mujeres que se pintan”, “El Chinito coy coy”, entre otras melodías de la región.
Al finalizar este ritual, Martín Cárdenas Avila, en representación del bastonero mayor, expresó emocionado que después de dos años por fin una de las tradiciones más vivas y emotivas de la Isla, como lo es la fiesta en honor a la Santa Cruz de Sabán, se está reanudando, “el covid nos la retuvo, pero no nos la quitó”.
Asimismo, aseguró que se seguirá manteniendo esta tradición siempre y cuando viva un descendiente directo de Casimiro Cárdenas cumpliendo la promesa como hace 174 años.
De igual forma, Frédéric Philippe Vacheron Oriol, director y representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), felicitó a todos lo que hacen posible esta festividad, ya que defender la tradición y la continuidad es muy importante para las generaciones futuras.
Dijo que es mucho más que una fiesta, es una ofrenda social a la paz, a la juventud, al futuro, no es un discurso del pasado es el futuro de Quintana Roo y de Cozumel que está bailando hoy, “cuentan con la UNESCO para ayudar a la salvaguardia de estas tradiciones de Quintana Roo y su diversidad cultural”.
Es oportuno destacar que el baile de las cabezas de cochino representa el aspecto más importante de esta tradicional celebración, simboliza una ofrenda a la Santa Cruz de Sabán, a la cual se le atribuye haberle salvado la vida a Casimiro Cárdenas durante una matanza en la Guerra de Castas, en 1848, dando origen así a esta festividad en cumplimiento a una promesa, para que siga bendiciendo a los pobladores de El Cedral.