Profepa, simple observadora

De daños de Grand Velas y Dorado Seaside

Christian TREJO

SOLIDARIDAD, 28 de enero.- Mientras el vacío en la aplicación de la Ley ambiental por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) prevalece ante la inoperatividad de su oficina regional en Akumal, la erosión en el litoral costero se agrava cada vez más gracias a proyectos que hoteles como el Grand Velas y El Dorado Seaside Suites siguen ejecutando en lo individual, arrasando prácticamente con las playas de la Riviera Maya.

Mientras tanto, a pesar del llamado que ambientalistas y representantes de la sociedad han hecho a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) sobre vigilar el desarrollo de este tipo de obras y evitar que la puesta de escolleras se ejecute, debido a que se ha demostrado que agravan la erosión, hasta el momento la autoridad ambiental no ha hecho acciones contundentes para obligar a los empresarios a retirar estas barreras.
Aunado a ello, sus oficinas regionales ubicadas en Akumal se han convertido en un auténtico elefante blanco, pues tal y como lo señaló en su momento el delegado municipal, Irán Beltrán Chan, ante los nulos resultados de la misma, este edificio luce abandonado mientras los hoteleros siguen haciendo de las suyas.
A pesar de ello, la Profepa envió recientemente un comunicado en el que destaca que su oficina regional en Akumal, la cual no precisa si está facultada todavía, ejecutó más de mil 100 acciones de inspección y vigilancia en las materias de Impacto Ambiental, Forestal, Zona Federal y Vida Silvestre, entre las que destacan 32 inspecciones a predios, obras y guías turísticos sin autorización y nueve verificaciones de clausuras, 110 recorridos en Zona Federal para vigilar las zonas de anidación de tortugas.
Muestra de la grave erosión que cada día se torna más crítica son las playas ubicadas en la avenida 38 con Zona Federal, en la zona conocida como Shangri-La, sitio donde el mar ya alcanzó las estructuras de concreto de los desarrollos hoteleros.
En ese sitio, el acceso a los bañistas para caminar por la línea costera se torna prácticamente muy peligroso, pues las olas prácticamente ya alcanzaron las instalaciones de los hoteles que se encuentran en ese sitio, especialmente las palapas y las palmeras, cuyas raíces han quedado al descubierto.
Incluso personal de los hoteles ha tenido que atar con sogas las palmeras para evitar que estas se caigan al quedar gran parte de la raíz descubierta, en tanto elementos guardavidas de Protección Civil tuvieron que cerrar el acceso a la playa en la avenida 38 desde el sábado, debido al riesgo que representa para los turistas que caminan, ya que esta parte de la Zona Federal Marítimo Terrestre fue devorada por el mar.
Otros puntos donde la erosión también ha causado efectos adversos en la línea costera han sido la playa El Recodo, la zona costera ubicada a la altura de la calle 12 Norte donde se encuentra el antiguo Blue Parrot, la zona de playas de Punta Beté, entre otros, cuyos deslaves se han agravado gracias a proyectos individuales como la colocación de escolleras por parte de los hoteles Grand Velas, Grand Porto Real y El Dorado Seasides, sólo por mencionar algunos.
Cabe puntualizar que en ese sentido, ambientalistas como Aniceto Caamal y Laura Patiño Esquivel han insistido que proyectos individuales de retención de arena con la colocación de escolleras agrava aún más el deslave de los arenales, ante lo cual han resaltado en reiteradas ocasiones la necesidad de que se impulse un proyecto de manejo integral costero.