Ante evidente abandono de la Conanp

Christian TREJO

TULUM, 18 de mayo.- En pésimas condiciones está el camino costero desde Tulum hasta la comunidad de Javier Rojo Gómez, conocido popularmente como Punta Allen, pues el tramo que comprende de 56 kilómetros y que atraviesa el corazón ecológico de Sian Ka’an está deteriorado y evidencia una falta de mantenimiento a pesar de que la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (Conanp) cobra una cuota para ingresar.

Al respecto, el presidente de la Asociación de Profesionistas de Tulum, Javier Flores y Flores, refirió que este lugar es una reserva ecológica y por ende patrimonio de la humanidad, por lo que consideró necesario que las autoridades den una solución para mejorar las condiciones del camino, pues en ambos lados del mismo la reserva tiene aspecto de no ser un lugar tan importante, ya que la vegetación no es verde sino blanca debido al polvo que levantan las caravanas de Jeeps que ingresan diariamente.
Aunado a la contaminación visual que ocasiona el estado de la reserva, existe una situación más delicada que es el daño ocasionado a los recursos naturales, mismo que a su vez genera una afectación a la flora y fauna, las cuales corren el riesgo de extinguirse.
“Además, tenemos conocimiento de las denuncias de algunos visitantes que acuden a conocer Sian Ka’an, quienes expresan que las ‘colinas’ de basura, escombros y demás desperdicios que están regados a los lados de los caminos de terracería envilecen la fisonomía de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an”, dijo.
Flores y Flores insistió en el hecho que la cuota que la Conanp cobra a los visitantes es muy elevada, la cual se debería destinar para mantener libre de basura y presentable, pero sobre todo bien arreglada, lo cual desafortunadamente no es así, pues actualmente está en pésimas y deplorables condiciones con baches y hoyancos por doquier.
En ese sentido, criticó que a pesar de que los turistas esperan ver un entorno natural debidamente conservado, en realidad lo que ven es un paisaje de basureros clandestinos, lo que los motiva a no querer regresar, ante lo cual consideró imperante cuestionar el destino de las cuotas que se cobran a cada uno de los visitantes a esta reserva ecológica.