Cancún-Tulum, ante caos viales y accidentes
Fernando OLVERA DEL CASTILLO
Los constantes congestionamientos viales, pero sobre todo, los accidentes que prácticamente a diario se suscitan a lo largo de sus 130 kilómetros, hacen imperante la ampliación del tramo Cancún-Tulum de la carretera federal 307, hoy por hoy,
la más transitada de Quintana Roo.
Datos recabados por el que esto escribe confirmaron que la circulación por esta vía alcanza los más de cinco millones de personas al año entre turistas y trabajadores de la industria hotelera, quienes van y vienen entre los principales destinos del Caribe mexicano, llámese Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen, Puerto Aventuras, Akumal y Tulum.
En este sentido, datos oficiales indican que tan sólo durante el 2019 se registraron cuatro mil 300 accidentes, varios de estos con consecuencias mortales, dado que la ampliación que se hizo entre 2003 y 2004, primordialmente en los carriles entre Playa del Carmen y Tulum, actualmente resulta por demás obsoleta ante el dinamismo que presenta la Riviera Maya.
Asimismo, para nadie es desconocido que basta con un percance, por más leve que este sea, para que el tránsito entre Cancún y Tulum se vea totalmente colapsado, provocando serias afectaciones a la actividad turística, ya que muchos visitantes, incluso, han perdido sus vuelos al no poder llegar a tiempo al aeropuerto, esto sin contar con el cúmulo de trabajadores que también se ven perjudicados ante lo complicado que resulta movilizarse por esta vía.
Al respecto, de acuerdo con las autoridades de Tránsito, el tráfico en este tramo carretero empieza desde las 06:00 horas y continúa hasta las 09:00 horas, principalmente de Cancún a Playa del Carmen, mientras que en las tardes-noches, la “hora pico” comprende de las 16:00 a las 18:00 horas, tiempo en que, debido a la salida de los trabajadores de sus centros laborales, la circulación se vuelve por demás lenta, máxime si ocurre un accidente, de ahí que cientos de guiadores se resignen a pasar varias horas entrampados en un “cuello de botella” de graves consecuencias.
Cabe mencionar que cuando hay lluvias, lo primero que pasa es que se registran numerosas colisiones por alcance, prácticamente el 92%.
Por si fuera poco, basta recordar el socavón que se formó en agosto de año 2015 y que motivó un congestionamiento de grandes dimensiones que prácticamente desquició a turistas, trabajadores y transportistas, ante la inhabilitación de la carretera por más de 24 horas.
Con base en lo anterior, bueno será que ante el detonante turístico que se registra entre Cancún y Tulum y el constante crecimiento del aforo vehicular en el tramo que los une, las autoridades competentes, a la brevedad posible, tomen cartas en el asunto para resolver esta problemática que no es de ahora, sino que lleva varios años en boga.