Se acentúan molestias similares al resfriado

Ulises ARROYO

BENITO JUAREZ, 30 de junio.– Si en los últimos días ha presentado estornudos frecuentes,

congestión nasal, irritación en los ojos o molestias en la garganta, es posible que no se trate de un resfriado común. La presencia del polvo del Sahara, un fenómeno atmosférico estacional que cada Verano arriba al Caribe y a la Península de Yucatán, ha comenzado a provocar estas afecciones en personas altamente sensibles a las partículas minerales suspendidas en el aire.
Esta masa aérea se origina en el desierto del Sahara, en el Norte de Africa, donde los fuertes vientos levantan millones de toneladas de arena fina que viajan más de 7 mil kilómetros sobre el océano Atlántico. Al ingresar a Quintana Roo, este particulado permanece suspendido en la atmósfera, reduciendo de manera drástica la humedad ambiental y otorgando al cielo un aspecto blanquecino o brumoso muy característico.
De acuerdo con los análisis meteorológicos más recientes, la nube de polvo sahariano se desplaza actualmente sobre el Sur y Occidente del país, con efectos directos en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima y Jalisco, mientras que otra porción densa permanece estacionada en la Península de Yucatán, donde continuará influyendo en el clima local de Quintana Roo, Yucatán y Campeche, propiciando además atardeceres de tonalidades rojizas e intensas.
Aunque suele asociarse equivocadamente con polución, los especialistas aclaran que el polvo del Sahara no es contaminación, sino un proceso natural que no representa un riesgo grave para la mayoría de la población. No obstante, pacientes que padecen asma, rinitis alérgica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), sinusitis o alergias crónicas sí pueden experimentar un incremento severo en su sintomatología respiratoria y ocular.
Paradójicamente, el fenómeno también acarrea importantes efectos positivos para la región: Las partículas transportan nutrientes esenciales como fósforo, hierro y calcio que fertilizan los suelos de las selvas tropicales y nutren a los arrecifes de coral. Asimismo, el aire extremadamente seco que acompaña a la masa inhibe temporalmente el desarrollo de nubes de gran tamaño, lo que reduce la probabilidad de formación de ciclones tropicales en el Atlántico.
Finalmente, ante la permanencia de este manto brumoso sobre la entidad, las autoridades del Sector Salud recomiendan a la población en general mantenerse constantemente hidratada, evitar actividades físicas prolongadas al aire libre en caso de padecer alguna de las comorbilidades respiratorias citadas y utilizar cubrebocas de forma preventiva si las partículas en el ambiente generan molestias o resequedad extrema.