Sólo lucran con animales explotados: CEA
Fernando OLVERA DEL CASTILLO
El director del Centro Ecológico Akumal (CEA), Héctor Lizárraga Cubedo, sostuvo que los delfinarios en Quintana Roo, de ninguna manera son didácticos como lo afirman empresas como Dolphin Discovery, ya que lo único que persiguen son fines de lucro con una especie que evidentemente está siendo explotada.
En charla con Diario de Quintana Roo, el antes citado indicó que pese a lo mucho que se dice en la publicidad de dichos sitios, lo cierto es que estos animales están confinados a espacios reducidos que en nada se asemejan a su hábitat natural, amén de que son sometidos a prolongados entrenamientos que están condicionados a que realicen alguna actividad para entretener a la gente, premiándolos con alimento y demás.
“La gente de los delfinarios dice que los animales que han nacido en cautiverio ya están adaptados a ese estilo de vida, pero lo cierto es que están confinados a espacios muy limitados que no se asemejan a su hábitat natural, la alimentación no es natural, esto sin contar con que, dado el encierro en el que están, hay muchas disputas territoriales entre los que se identifican como líderes de las manadas, los cuales oprimen y lesionan a los más débiles”, agregó.
A pregunta expresa, el especialista en temas ambientales insistió en la imperiosa necesidad de no caer presa de la mercadotecnia que rodea a los delfinarios en el Estado, pues sus objetivos son muy claros, mantener intacta la industria y las ganancias que genera.
“La verdad, los fines para los que son utilizados son comerciales, no didácticos, eso de entrada te dice que son sitios para lucrar, es como tener un tigre de bengala o un león y dejar que le tomen fotos y luego cobres 15 dólares por cada foto, eso ya no es ni protección ni cuidado, esto hay que tenerlo muy claro”, asentó.
En este sentido, el entrevistado narró la experiencia que vivió con el manatí “Daniel” en el Sur del Estado, la cual ejemplifica lo que verdaderamente es trabajar por la conservación de una especie.
“Mira, yo estuve a cargo del manatí Daniel, yo viví una experiencia muy grata cuando se le rescató, cómo se le alimentó y cómo se le trató de adaptar al cautiverio, a pesar de que era un individuo solitario y con una situación muy particular, esta fue un experiencia positiva porque se vio que se pudo adaptar, obviamente las condiciones en las cuales estaba Daniel son muy diferentes a las de un delfín en cautiverio, ya que a este se le dejaba libre y podía entrar o salir del corral cuando quisiera e, incluso, tuvo la posibilidad de convivir con otros especímenes, entonces ahí empezó y se adaptó, pero en el caso de los delfines que nacen en cautiverio estos tienen un proceso muy diferente”, explicó.
Al respecto, Lizárraga Cubedo dijo que si bien la Ley de Protección y Bienestar Animal del Estado tiene muchas lagunas y omisiones, lo cierto es que el caso de los delfinarios corresponde única y exclusivamente al Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que es la instancia que debe regular y sancionar lo que está sucediendo en estos sitios.
Finalmente, el director del CEA reiteró la importancia de saber diferenciar entre explotación y conservación, a fin de que empresas como Dolphin Discovery no sigan engañando a la gente.
“Hay casos muy diferenciados entre lo que es la explotación y lo que es la preservación y conservación de una especie, por ejemplo, el Gobierno Federal trató sin mucho éxito de tener una zona de protección de la vaquita marina en estructuras casi reales; sin embargo, por las características y el comportamiento de la especie, pues no se pudo. De igual forma, se tiene el caso del lobo gris o lobo mexicano, al que se le tuvo en cautiverio y luego se le liberó, ese es un objetivo muy diferente al de lucrar como lo están haciendo los delfinarios”, concluyó.