Manuel Armando Bacelis Maldonado, en mira de FGR
Fernando OLVERA DEL CASTILLO
Reza el proverbio popular que “árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza”, y lo cierto es que este le viene como anillo al dedo al hoy flamante jefe del Departamento Jurídico y de Transparencia del Instituto Quintanarroense de
Innovación y Tecnología (IQIT), dependiente de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sede), Manuel Armando Bacelis Maldonado, quien si bien no tiene empacho en presentarse como un servidor público con una ética y moral a toda prueba, lo cierto es que, dicho con todas sus letras, no es más que un estafador cuyo cinismo no tiene nombre.
Datos recabados por el que esto escribe confirmaron que en la subdelegación de la Fiscalía General de la República (FGR), con sede en Chetumal, ya suman más de 10 denuncias en contra del antes citado, por hechos presuntamente constitutivos de delito en los tiempos en que fungió como director jurídico de la Superintendencia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la Zona Sur de Quintana Roo, cargo que repentinamente abandonó, con tan sólo dejar de presentarse a trabajar, una vez que se descubrió que comandaba una compleja red de corrupción integrada por personal de la paraestatal.
Los hechos no mienten, y es así como el que hoy se hace pasar como un “adalid” de la transparencia y la rendición de cuentas, fue el artífice de varios fraudes que, según cifras conservadoras, rebasan por mucho el millón y medio de pesos, dinero que se embolsó aprovechándose de la buena fe de quienes lo único que buscaban era saldar sus adeudos con la CFE.
Pero, ¿cómo fue que Bacelis Maldonado logró consumar estos descarados atracos que hoy lo tienen en la mira del Ministerio Público Federal? Según se pudo averiguar, el “modus operandi” de este bribón consistía en incrementar descomunalmente el consumo de energía de determinados usuarios, a fin de generarles adeudos prácticamente impagables, y es así como, posteriormente, uno de los trabajadores de la paraestatal se acercaba a ofrecerles una solución inmediata al problema, la cual consistía en disminuir la facturación y realizar un convenio de pago en “cómodas” parcialidades, garantizándoles que en ningún momento les sería suspendido el suministro eléctrico en sus hogares, empresas y demás.
Ahora bien, una vez que los deudores accedían a establecer los citados convenios de pago, éstos eran citados a las oficinas del susodicho, quien recibía el dinero, pero no lo ingresaba al área de Recaudación, siendo que como comprobantes entregaba recibos elaborados en su computadora, es decir, sin el logotipo y el membrete oficial de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Aquí no se puede perder de vista que durante varios meses, la transa ideada por Bacelis Maldonado se desarrolló a pedir de boca, sin embargo, para su desgracia, esta fue descubierta cuando una de sus víctimas, quien acudió puntualmente a sus oficinas a pagar su “parcialidad”, no lo encontró en las mismas y, sin ni siquiera imaginar lo que estaba por corroborar, se apersonó a pagar a una de las cajas y fue ahí donde le informaron que su adeudo seguía siendo el mismo, es decir, que la habían timado de manera por demás descarada.
Pero ahí no para la cosa, ya que una vez que lo que anterior trascendió y se hizo del conocimiento de la opinión pública, todos los usuarios que supuestamente habían convenido saldar sus adeudos en “parcialidades”, acudieron a la Superintendencia de la CFE en la Zona Sur para exigir que se les hiciera justicia, sin embargo, lo único que les dijeron es que, dado que no contaban con algún documento “oficial” que avalara los pagos que supuestamente le hicieron a Manuel Bacelis, no había irregularidad alguna que ameritara sancionarlo.
Al respecto, es un hecho que al darse cuenta de que los agraviados no se iban a quedar de brazos cruzados y que muchos de ellos ya habían solicitado la acción de la justicia en su contra, este malandrín decidió dejar de ir a trabajar, provocando que fuera cesado del cargo por las faltas acumuladas y, con la misma, “desapareció” del mapa.
No obstante, lo anterior, lo cierto es que lejos de lo que pudiera pensarse y pese a que han pasado más de dos años, nadie ha olvidado los desfalcos de Bacelis Maldonado en la CFE, mucho menos aquellos que tuvieron la desgracia de caer en sus manos y que, con justa razón, a la fecha continúan a la espera de que estos no queden impunes y que, invariablemente, se haga valer todo el peso de la Ley.
Finalmente, y una vez que el susodicho ha “reaparecido” en el servicio público, ahora como jefe del Departamento Jurídico y de Transparencia del Instituto Quintanarroense de Innovación y Tecnología (IQIT), no queda más que preguntarse lo siguiente: ¿Será que el titular de dicho organismo, Marco Antonio Bravo Fabián, no sabía del negro historial de Bacelis Maldonado al momento de contratarlo? ¿Será que no le parezca incongruente que un sujeto como éste, hoy sea el jefe del Departamento Jurídico y de Transparencia de la institución a su cargo, cuando esto es tanto como poner la Iglesia en manos de Lutero? ¿Acaso con el hecho de que ostente un nuevo puesto, Bravo Fabián logrará que a Bacelis Maldonado se le olvide la manía de apoderarse del dinero ajeno? Los cuestionamientos están en el aire y bien valdría la pena que el hoy mandamás del IQIT se apreste a responderlos, ya que para muchos quintanarroenses, y ahí están las pruebas que lo confirman, Bacelis Maldonado es la muestra más fehaciente de que “gallina que come huevo, ni aunque le quemen el pico”.