Ha cobrado la vida de al menos 11 personas
MYRTLE BEACH, 15 de septeimbre.- La amenaza de Florence, que ya ha demostrado ser letal con sus casi incesantes lluvias, sus marejadas ciclónicas y sus fuertes vientos, está lejos de acabar ya que los restos de lo que fue un gran huracán
seguirán sobre las Carolinas, en la costa sureste de Estados Unidos, durante días.
La tormenta descargó ya más de 60 centímetros de agua en algunas localidades, y los meteorólogos advirtieron que las lluvias torrenciales podrían arrojar hasta un metro y ocasionar fuertes inundaciones tierra adentro en los próximos días.
Al menos once personas habrían perdido la vida tras el paso de Florence por Carolina del Norte y Carolina del Sur; su lento paso por ambos estados podría ‘sumergir’ a la región en los próximos días.
La tormenta tropical Florence descargaba el sábado volúmenes de agua “épicos” en su paso tierra adentro por Carolina del Norte y Carolina del Sur, donde ha causado la muerte de al menos once personas y desató graves inundaciones que han devastado a varias localidades estadounidenses.
Autoridades de Carolina del Sur confirmaron la primera muerte en el Estado por la todavía peligrosa tormenta tropical Florence; reportes de la policía indican que una mujer de 62 años murió el viernes por la noche cuando el vehículo que conducía golpeó un árbol caído por la fuerza de la tormenta.
La intensidad de Florence ha disminuido desde que tocó tierra en la costa atlántica estadounidense el viernes como un huracán. Pero su lenta marcha, a un ritmo de apenas 3 kilómetros por ahora, podría sumergir a la región en los próximos días.
El sistema está descargando cantidades épicas de lluvias y en algunos lugares el volumen de agua caída se mide en centímetros, no en milímetros”, dijo el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, en una rueda de prensa, a referirse a la vasta tormenta de 480 kilómetros de extensión.
Carolina del Norte ya ha recibido volúmenes de precipitaciones “récord” y se prevé que las lluvias persistan. Las aguas de los ríos continuarán subiendo una vez que se detengan las lluvias, indicó Cooper.
Esta es una situación de huracán seguida por una situación de inundaciones”, dijo el Gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster.
Mientras las aguas subían rápidamente en varias localidades, personas atrapadas estaban siendo rescatadas por helicópteros, mientras que decenas de miles se acomodaban en refugios tras haber sido evacuados.
Esta lluvia producirá inundaciones repentinas catastróficas e inundaciones prolongadas y significativas en los ríos”, dijo el centro de huracanes.
Atlantic Beach, en las islas Outer Banks de Carolina del Norte ya había recibido 72 centímetros de lluvia, dijo el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Las autoridades advirtieron que podrían producirse desprendimientos de tierra, tornados, desbordes de ríos y anegamientos repentinos. Varias autopistas fueron cerradas.
Trabajadores de empresas de servicios intentaban restaurar la energía. Cerca de 772 mil personas estaban sin electricidad en Carolina del Norte, junto con 119 mil en Carolina del Sur.
Equipos en helicópteros han llevado a cabo decenas de misiones en las costas de Carolina del Norte y ayudaron a rescatar a unas 50 personas, de acuerdo al oficial Michael Himes de la Guardia Costera estadounidense.