Barrios se convierten en cementerios en Sudán

 

Sudan, 10 de junio.- Después de siete semanas de una intensa batalla por el control

de la capital de Sudán, algunos residentes de Jartum se enfrentan a un problema que nunca imaginaron: Qué hacer con todos los cadáveres que se acumulan en las calles.
“He enterrado a tres personas dentro de sus propias casas, y el resto justo a la entrada de la calle en la que vivo”, dijo Omar, cuyo nombre hemos cambiado.
“Eso es mejor que abrir la puerta y ver a un perro masticando parte de un cuerpo”.
Nadie sabe cuántas personas han muerto hasta ahora, pero se cree que son más de mil, incluidos muchos civiles atrapados en el fuego cruzado.
Dos facciones armadas, el ejército regular y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido, Rapid Support Forces (RSF), continúan luchando a pesar de varios ceses el fuego y es demasiado peligroso ir a un cementerio.
Omar ha enterrado al menos a 20 personas.
“A un vecino mío lo mataron en su hogar. No pude hacer nada más que levantar los azulejos de su casa, cavar una fosa y enterrarlo”, le dijo a la BBC.
“Los cadáveres se descomponen con el calor. ¿Qué puedo decir? Algunos barrios de Jartum se están convirtiendo en cementerios”.
Esta foto de los restos de un soldado en la calle es del primer día de los enfrentamientos.
El mes pasado, Omar cavó tumbas para cuatro personas junto a una calle a pocos metros de su casa en el distrito de al-Imtidad de Jartum. Y señaló que conocía a otras personas que hicieron lo mismo en barrios cercanos.
“Muchos de los que murieron fueron enterrados en áreas cercanas a la Universidad de Jartum, cerca de la estación de servicio de Seddon, un punto de referencia muy conocido. Otros cadáveres fueron sepultados en barrios cercanos a la carretera Mohamed Naguib”.
No hay cifras oficiales sobre el número de personas enterradas en casas o barrios en Sudán, pero Omar dijo que “podrían ser decenas”.
Hamid, cuyo nombre también hemos cambiado, tuvo una experiencia similar.
Hamid dijo a la BBC que había enterrado a tres miembros del ejército en un área comunal de la ciudad de Shambat, a 12 km de la capital, luego de que un avión militar se estrellara.
“Estaba allí por casualidad. Un grupo de cinco personas y yo retiramos los cadáveres de los escombros y los enterramos en un área rodeada de edificios residenciales”.
Hamid, un agente inmobiliario que vive en la zona desde hace 20 años, cree que se trata de una “obra de misericordia”.