Gracias a la apicultura tradicional 

Ulises ARROYO

JOSE MARIA MORELOS, 15 de junio.- La Península de Yucatán, y de manera muy particular el corazón

de la Zona Maya quintanarroense, es una región de prestigio internacional por su alta productividad y calidad en el sector apícola. Sin embargo, más allá de los tonos ambarinos, rojizos y oscuros que comúnmente saturan el mercado y conocen los consumidores, las selvas del Sur del Estado guardan un secreto biológico poco usual: La producción de miel transparente.
Celestino May Martín, un veterano apicultor arraigado en el ejido Kilómetro 50, se ha consolidado como uno de los pocos productores de la región que se ha especializado en la técnica de extracción selectiva basada en el momento exacto de la floración. Esta meticulosa práctica artesanal le permitió recientemente obtener una cosecha de apariencia totalmente cristalina que desafía los estándares comerciales tradicionales.
El productor morelense explicó con entusiasmo que la variedad recolectada carece casi por completo de pigmentación, a diferencia de las cosechas regulares que tienden a ser amarillas, rojizas o con matices verduzcos. 
De acuerdo con el conocimiento empírico de Celestino May, esta pureza y transparencia extrema es el resultado directo del néctar proveniente de la floración de diversas variedades de palmas nativas e introducidas en la geografía local, destacando de forma principal el huano, la palma de coco y otras especies ornamentales que sirven de alimento exclusivo para las abejas durante esta temporada.
El elemento diferenciador en este logro radica en el tiempo de la cosecha. El apicultor indicó que la gran mayoría de los productores locales prefiere esperar a que los panales de las colmenas se llenen por completo antes de realizar el proceso de castración. Explicó que, cuando se posterga demasiado tiempo la recolección, el néctar de las palmas termina mezclándose inevitablemente con las resinas y jugos de otras floraciones simultáneas, lo que modifica drásticamente el color final, el aroma y la consistencia del producto, perdiendo su naturaleza cristalina.