En el Día de Muertos, familias mayas
Arsenio NAHUAT MORALES
JOSE MARIA MORELOS, 23 de octubre.- Al estar próximos los días dedicados a los finados, existen creencias sobre lo que se hace en esas fechas.
Según los abuelos, hay familias que no deben hacer el llamado pib o el entierro de la comida si en este año, por ejemplo, murió algún miembro de la familia, ya que al hacerlo estarían quemando el cuerpo del fallecido. En este caso, el pib lo harían hasta el siguiente año.
Esos pibo’ob, o huecos que se escarban en la tierra para enterrar la comida, tienen la particularidad de ser acomodadas ahí las piedras ardientes para que pueda cocerse la comida.
Empero, para esos entierros de comida, los hombres que tengan las manos frías, a los que se les dice en maya, Sis k’abo’ob, no deben estar cerca o presentes, supuestamente porque le quitan calor.
Entonces tiene que haber mucho cuidado para que eso no suceda y así haya un buen cocimiento de lo que se prepara para ofrendar a los muertos.
Aparte también, para la preparación de esos alimentos para los muertos, sólo deberá usarse la carne de gallina y no de gallo, según, porque las ánimas al llegar al altar escucharán el canto del gallo que las asustará y temerosas saldrán de la casa.
El enterrado de la gallina en el pib, como se dice en lengua maya, representa un ciclo de la vida que muere y vuelve a germinar en la vida en lo oscuro de la tierra, vuelve a la vida y todo se renueva, carne muerta de animales envueltos por la masa del maíz, regresan siempre a nosotros en otra forma, una manera que nos ayuda a mantenernos vitalizados y renovados.
Se acercan las fechas del Día de Muertos y en este año será muy diferente, todo a causa de la pandemia provocada por el covid-19; las familias ya no tendrán visitas de sus familiares u otras personas para los rezos, sólo estarán los de casa, también existe la posibilidad que no haya pibo’ob, por la falta de recursos o simplemente porque ya no tiene caso, aunque se espera que sí se haga y no se pierda esa tradición o costumbre de nuestros ancestros, como lo han contado los abuelos.