Asegura Michel Franco en Festival de Venecia
CIUDAD DE MEXICO, 8 de septiembre.- El director mexicano Michel Franco, quién presenta este
viernes su nueva película, Memory, asegura que nunca trabajaría en Hollywood si no le garantiza su trabajo final.
En su nueva cinta plasma en la pantalla uno de sus peores temores: la demencia senil. Este proyecto es encabezado por Jessica Chastain y Peter Sarsgaard presentado este viernes a concurso en Venecia.
“Uno de mis miedos mayores es perder la cabeza. Por eso el interés de explorar la demencia” explica Franco en entrevista antes de presentar esta película, que ha escrito y producido, como todas sus obras anteriores.
Chastain interpreta a una enfermera soltera y ansiosa que acude a una reunión de ex alumnos de secundaria. A la salida un hombre (Peter Sarsgaard) la sigue hasta su casa, y su vida da un vuelco dramático.
Michel Franco lleva dos décadas explorando temas ordinarios como la maternidad (Hijas de Abril), las relaciones sociales en México (Nuevo orden) o las enfermedades terminales (Chronic), pero desde puntos de vista que tienen la angustiante particularidad de desequilibrar al espectador.
Pero sus películas no nacen como temas, precisa.
“No me planteo los guiones en términos de tópicos... Chronic salió por ver a la enfermera que trabajaba con mi abuela, la tenía ahí enfrente todos los días”, indica.
En el caso de esta nueva película explicó: “Lo primero que me llegó a la mente es el momento en que en una reunión escolar un personaje sigue a otro. No sabía por qué ni quiénes eran. Pero eso fue lo primero que se me ocurrió”, explica.
Ganador del premio del jurado en Venecia en 2020 por Nuevo Orden, este director de 44 años y aspecto juvenil escribe primero el guión de un tirón, y luego se documenta para evitar errores.
“Si no fuera así, no escribiría con libertad. Pero en este caso mi instinto fue el correcto. Lo que había escrito más o menos tenía bastante sentido” al final del proceso, explicó.
Memory no solamente aborda el tema de la demencia en alguien de mediana edad, sino también el incesto, y la soledad en la sociedad estadounidense.
Con diálogos precisos, tallados con bisturí, pero también con planos y detalles visuales que no precisan palabras.
“Hay escenas como la de la confrontación familiar donde el diálogo es elemental y no había otra manera de resolverlo. Pero todo lo que puedo lograr sin diálogo, mejor. La regla es ‘menos es más’”, explica.