Viggo Mortensen, en Festival de Cine de San Sebastián
SAN SEBASTIAN, España, 24 de septiembre.- Viggo Mortensen recibió el premio honorífico Donostia en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián como reconocimiento a su
xitosa trayectoria artística, la cual incluye más de 50 películas. El actor estadounidense acaba de estrenarse como director con Falling, una cinta que captura un implacable diálogo entre padre e hijo con
tintes autobiográficos.
“No dormí anoche” de los nervios; “estoy muy feliz”,
dijo emocionado el actor estadounidense de ascendencia
danesa en un español excelente, fruto de su infancia
en Argentina.
El actor, de 61 años, llegó a la edición número 68 de
San Sebastián para presentar Falling, la primera película
que dirige, y no sólo eso, ya que además de tener un rol
protagónico es guionista, coproductor y compositor de la
música.
En ella encarna a John Peterson, un piloto que vive en
California con su marido Eric y su hija adoptiva Mónica, y
ayuda a su testarudo padre Willis (Lance Henriksen), granjero,
a encontrar un sitio para retirarse.
Es una película “sobre la edad, el miedo de estar
enfermo, de morir”, según Mortensen. Y también una
exploración con toques autobiográficos de la relación entre
sus propios padres, divorciados.
Mortensen comentó a propósito que empezó a escribir
el guión tras la muerte de su madre, y habló de su padre
danés, un hombre terco que tuvo una infancia dura y se
crió en un mundo “de patriarcas, donde el padre mandaba”.
Con la cinta cumplió al fin su sueño de dirigir, que
acariciaba desde hacía más de dos décadas, un lapso finalmente
fructífero.
“He podido aprender mucho más”, y “si hubiera dirigido
hace diez años, o veinte años, quizás no hubiera podido
evitar muchos errores de principiante”, explicó, antes de
añadir que quiere “seguir dirigiendo”.
El titánico trabajo al frente de esta película es un paso
más para este actor, que arrancó en 1985 con Testigo en
peligro, y brilló con Brian de Palma en Carlito’s Way (1993)
y con Andrew Davis en el remake hitchcockiano Un crimen
perfecto (1998).
Desde entonces se convirtió en una cara mundialmente
conocida por su rol de Aragorn en la trilogía de El señor
de los anillos (2001, 2002, 2003), o su papel de Alatriste
(2006) en la adaptación cinematográfica que Agustín Díaz
Yanes hizo de las exitosas novelas de Arturo Pérez-Reverte.
Mortensen trabajó también con David Cronenberg
en Una historia de violencia (2005) y Promesas del este
(2007). Recientemente causó sensación en Green Book
(2018) con su entrañable papel de hombre rústico por
fuera y tierno por dentro, en su odisea como chófer de un
cantante afroamericano.
“He podido trabajar con muchos directores importantes,
guionistas, fotógrafos, y he tenido la suerte de encarnar
papeles muy buenos”.
Mortensen, cuya película se proyectó en Sundance a
inicios de año, vive en Madrid desde hace años y es pareja
de la actriz española Ariadna Gil, conocida por sus papeles
en Belle Epoque