Enciende el GNP Seguros con un espectáculo único
Ciudad de Mexico, 11 de diciembre.- Benito, hijo de Benito, le decían Tito”, se escuchó en el sonido del Estadio GNP
Seguros presentando anoche a Bad Bunny y fue suficiente para que el público reventara en un grito. Por fin, el disco Debí tirar más fotos sonaría en vivo en México, el manifiesto, la declaración de Bad Bunny donde sostiene su identidad como puertorriqueño y, más aún, como latino. Y desde el primer momento así sonó, con el cuatro puertorriqueño presentando La MuDANZA y declarando su amor a México. Ustedes son la última ciudad que voy a visitar este año y eso no fue casualidad, eso fue planificado. ¡Hay que cerrar el año en México! Y yo sé que ustedes no van a decepcionar. La primera noche de ocho necesito probar la energía, necesito que canten lo más fuerte posible. ¡Todo el mundo cantando lo más fuerte posible!”, exclamó Benito. El GNP fue un rugido con Callaita, uno de los primeros clásicos de la noche. “Ella es callaita, pero pa’l sexo es atrevida, yo sé, marihuana y bebida”, coreó el público desde la grada más alta hasta la zona vecinos junto al boricua. ¡Por si no los veo, Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo México!”, gritó Bad Bunny antes de que comenzara Turista, que tocó en una suerte de paso doble, de danzón, trajeado en blanco, elegante a la usanza de Nueva York en los sesenta y setenta, con saco cruzado, lentes de gota grandes y oscuros, sacando sus mejores pasos al ritmo del tumbao. Este show se trata de ustedes, de nosotros, se trata de la unión de Puerto Rico con México y de América Latina, de olvidarse de todo lo que pueda estar ocurriendo afuera y gozar este momento que no se va a repetir. Así que canten lo más que puedan, bailen lo más que puedan. Es un momento único, solo ustedes pueden lograrlo”, agregó el cantante, y entonces comenzó Nadie Sabe (corregida la referencia a “¡Nuevayoooooool!” que es parte de la letra), con una trompeta rasgando con todo de la mano del grupo Chuwi, siempre acompañando a Bad Bunny como buen conjunto salsero. Entre el público, las cámaras colgaban de los cuellos, una cadena que portaba una carcasa de cartón con figura de Pentax, esas cámaras metálicas, análogas, y en el centro, en su objetivo, una luz encendía de diferentes colores, una variante de las pulseras que comúnmente se entregan en los conciertos ahora colgando en el pecho. Pero, además, en la primera parte del concierto no hubo pie al perreo, ni siquiera en Callaita del disco Un verano sin ti. Todo fue en salsa, paso doble, danzón, bomba y plena, ritmos afroantillanos, caribeños, que el público bailaba en pareja, sacudiendo las caderas. Terminó el primer tercio del show, y Concho, la simpática ranita, comenzó a hablar. “Menos mal que Benito me invitó. Probé ya los tacos de birria, el pozole, tacos de canasta... fueron varios sitios, pero principalmente fue el Zócalo. Ahora que estoy aquí, saben lo que voy a hacer, ¿verdad? Dar vueltas con mis incomprendidos”, se vio a la rana en la pantalla antes de que Bad Bunny pasara a su famosa y polémica Casita en medio del estadio, dejando sin visibilidad a los fans hasta adelante y cantando Kloufrens. Tití me preguntó continuó el repertorio, cuando toda la zona de hasta adelante descubrió que todo el escenario en pista estaba abierto para caminar hasta la Casita, o bueno, lo más cerca posible de ella para ver un poco del show en este concepto de Bad Bunny. Ese fue sólo el primer tema de la seguidilla de canciones de Un verano sin ti. Siguieron Neverita y Me porto bonito, pero también repasó su disco pandémico, uno que marcó un antes y un después en su carrera: YHLQMDLG (Yo hago lo que me da la Gana), con temas como Si veo a tu mamá, Bichiyal y el clásico que retumbó, Yo perreo sola. Todo con un Benito ahora en shorts, gorrita y suéter, abandonando el traje. La dualidad, ahí desde la Casita fue puro perreo, puro dembow. “Comenzó el perreo y le vamos a dar”, dijo Bad Bunny, y agregó: “Yo sé que ustedes le meten al perreo”, antes de continuar con Safaera. Cuando llegó el momento de interpretar Efecto, el Conejo Malo tuvo un tropiezo que lo llevó al suelo del techo de la Casita. Ahí estuvo un segundo tirado sin cantar, pero pronto se levantó y continuó con el show sin mayor percance de lo que, desde esa altura de poco más de dos metros, pudo haberlo lastimado. El show continuó con trap duro, de ese con el que comenzó: Diles primero, luego Mónaco de su disco Nadie sabe lo que va a pasar mañana, además del tema exclusivo de la noche Chambea. Y antes de volver al escenario principal subieron Los Pleneros de la Cresta, un grupo de plena que se dio a conocer al mundo por su colaboración junto a Bad Bunny en Debí tirar más fotos. Entonces el Conejo agradeció: Son muchos años viniendo, gracias por aquel que creyó en mí antes de que el mundo lo hiciera, los que me vieron desde así”, expresó. Su primera vez en la capital fue en el Pepsi Center, y ahora lleva dos visitas a estadios: primero el Azteca y ahora el GNP. “Gracias por aceptar nuestra música, gracias por permitir que la plena, sonido de Puerto Rico, haya llegado tan lejos. Agradecido siempre por el cariño que me ha dado el pueblo mexicano. Los represento a ustedes también, a todo latino, y quiero que todos canten con nosotros”. Merengue y salsa cerraron la noche. El Apagón de Un verano sin ti y Debí tirar más fotos dieron cerrojo a la primera noche, de ocho, llena de energía, nostalgia, sus mejores temas actuales y una energía mexicana salsera, que zapateó y también perreó con el hijo pródigo del bonito Puerto Rico.