La tecnología está trayendo una serie de ayudas al sector del transporte que, bien gestionadas, permiten actualizar los procedimientos y adaptarlos a las necesidades del siglo XXI.
Términos como el Big Data, el internet de las cosas, las redes 5G o incluso el reconocimiento facial están siendo una revolución en las cabinas del transporte terrestre, que está viendo cómo el intercambio de datos e información con sus centrales permite la automatización de ciertos parámetros – cambio de conductor, por ejemplo, mediante – y, sobre todo, incrementar la seguridad tanto de conductores como de las cargas que se transportan.
Y, ¿qué tiene que ver esta tecnología con los avances reales del transporte? En realidad mucho. Buen ejemplo de ello es la transformación digital que ha llevado a cabo Transportes Potosinos en su flota gracias a las herramientas de Samsara y que le ha servido para estar a la cabeza del sector en un país donde el sector transporte es tan importante como es México.
México, por su propia situación en Centroamérica se está convirtiendo en un hub estratégico a medio camino entre Norteamérica, Sudamérica y las comunicaciones marítimas hacia Asia y Europa. De ahí que sean las empresas de transporte las que más estén apostando por digitalizarse para mejorar la oportunidad de transporte por sus carreteras, garantizando además, una seguridad añadida a los conductores ante los incidentes que estaban ocurriendo en el transcurso de sus rutas.
La autopista de los datos: el 5G
La conectividad que está dejando intuir la red de quinta generación está siendo clave en el sector transporte.
Cuando la mayoría de herramientas dependen del traslado en tiempo real de datos e imágenes entre clientes, conductores y centrales de seguimiento, contar con un rastreo vía GPS o con cámaras tipo dashcams que emitan en tiempo real la situación alrededor del vehículo y en relación con su carga son las que más beneficiadas se ven por la agilidad y velocidad de conexión y traslado de datos.
Las imágenes que recogen las cámaras están siendo clave no solo para depurar responsabilidades sino también por las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial en su propia emisión, capaz de avisar de incidentes en la carretera con tiempo suficiente de reacción, enviar imágenes a la nube – donde se almacenan en tiempo real – en caso de que se activara el botón del pánico o, incluso, permitiendo desde las centrales la asistencia en tiempo real para la búsqueda de rutas alternativas o toma de decisiones en el momento.
La gestión de flota desde las empresas es ahora mucho más ágil precisamente gracias a la interpretación de los datos que se recogen gracias a la tecnología desde las distintas cabinas, lo que lleva a poder hacer un análisis real de las condiciones de las rutas, los tiempos, descansos, seguridad y mejoras a llevar a cabo para garantizar a los conductores mejores condiciones en sus volantes y, a las empresas, abaratar una serie de costos que vendrán muy bien en el contexto de precios actual.
Toda una revolución que, sin duda, incorporará nuevas herramientas en poco tiempo.