La Metformina, medicina contra la diabetes
CIUDAD DE MEXICO, 10 de abril.- La ciencia antiage siempre va un paso adelante. Esta vez ha puesto en vidriera a una medicina
popular para el tratamiento de la diabetes que esconde secretos de antienvejecimiento, estamos hablando de la metformina.
¿Que es la metformina?
La metformina es un medicamento de primera línea para la diabetes tipo 2. Dicho padecimiento está dentro del grupo de enfermedades comunes vinculadas con el envejecimiento. El fármaco se caracteriza por inhibir la gluconeogénesis, es decir, la síntesis de novo de glucosa en el hígado.
Muchos estudios han comprobado que tras el tratamiento con metformina, los pacientes diabéticos tienen menos riesgos de desarrollar otras enfermedades relacionadas con la edad. Del mismo modo se observa una ralentización de la longevidad en todos ellos.
Los efectos beneficiosos de la metformina siguen siendo estudiados por muchos profesionales que intentan comprender cómo la metformina ejerce sus efectos antienvejecimiento.
Estudios sobre la medicina
antienvejecimiento
La misma medicina para tratar una de las consecuencias del envejecimiento puede emplearse para regularlo. Esta capacidad única ha sido fuente de muchas investigaciones.
Los estudios demuestran que la metformina es una medicina increíblemente eficaz para regular el funcionamiento molecular responsable del envejecimiento.
Estos estudios descubrieron que la metformina inhibe con éxito la demetilasa KDM6/UTX. A su vez este medicamento es capaz de incrementar los valores globales de H3K27me3. Este último prepara al ADN para autoprotegerse de tumores malignos, pero también ayuda a frenar el envejecimiento.
Faltan estudios para saber si la metformina puede ser empleada en personas no diabéticas. Vía Pexels.
La metformina o medicina antienvejecimiento: ¿Realmente funciona?
Muchos investigadores están en búsqueda constante de alternativas antienvejecimiento. Cuando se descubrió que la metformina tenía cualidades antienvejecimiento el panorama abrió nuevas posibilidades de investigación.
Desde entonces, el envejecimiento volvió a ser objeto de estudio. Se sabe que este es un proceso complejo que afecta a muchos sistemas del cuerpo. El empleo de una medicina como la metformina que actúa sobre estos mismos sistemas convierte al fármaco en un aliado antienvejecimiento.
En pacientes diabéticos, la metformina ayuda a bajar el riesgo de padecer condiciones médicas crónicas asociadas al envejecimiento, incluyendo enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y cáncer.
Una característica del envejecimiento es la acumulación de mitocondrias dañadas y disfuncionales. La metformina actúa en ellas, al igual que en las proteínas y enzimas presentes en muchos procesos metabólicos. El fármaco ayuda a regular el metabolismo energético y mejora las respuestas antioxidantes y antiinflamatorias.
En esencia, la metformina es una medicina antidiabética. Sin embargo, también impulsa efectos anticancerígenos. La metformina actúa de tal modo que puede causar la muerte de células tumorales. Además, es un fármaco que regula a un tipo de ARN no codificante que causa una metilación aberrante. Dicho tipo de ARN está relacionado con muchos tipos de cáncer.
La metformina también juega un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Se ha demostrado que la medicina promueve el preacondicionamiento miocárdico, reduce la apoptosis de los cardiomiocitos y altera el metabolismo de los cardiomiocitos durante eventos isquémicos como un ataque cardíaco.
Otra enfermedad relacionada con la edad a la que se dirige la metformina es la neurodegeneración. Estudios clínicos demostraron que la metformina mejora la función cognitiva en pacientes con Alzhéimer. También alivia los síntomas de Parkinson favoreciendo la preservación de las neuronas, la reducción de la inflamación y la protección mitocondrial.
¿Podría ser peligrosa?
Existen varios estudios que cargan con la responsabilidad de buscar los efectos a largo plazo de la metformina en humanos sanos no diabéticos. Un de ellos descubrió que comenzar el tratamiento con metformina en animales mayores en realidad redujo la vida útil. En estos animales la metformina alteró su metabolismo, lo que condujo a una disminución mitocondrial letal y a la muerte celular. Los expertos consideran que esto pudo deberse a que las células más viejas tienen una capacidad reducida para la “plasticidad metabólica”. Dicha plasticidad es necesaria para que la metformina tenga efectos positivos.
El estudio, además, encontró que este efecto tóxico se reduce si la metformina se administra simultáneamente con la rapamicina. Este es un fármaco inmunosupresor que inhibe específicamente mTOR. Dicho medicamento logró estabilizar los niveles de ATP en experimentos in vivo en animales mayores no diabéticos que recibieron metformina.
A pesar de que metformina sea un fármaco genérico barato y con efectos secundarios leves, aún no se puede suministrar para combatir el envejecimiento en personas no diabéticas. Esto debido a que faltan estudios que demuestren que la metformina es segura para dichas personas.