Que podría modificar el reloj biológico humano

 

Ciudad de Mexico, 24 de abril.- Durante 13 años de estudio, expertos de Harvard

realizaron pruebas para modificar la epigenética en roedores y observaron que sería posible revertir el paso del tiempo.
Se trata de uno de los objetivos más anhelados de la ciencia. Millones de personas desean la existencia de “una pócima secreta” que revierta el reloj biológico humano y evite el envejecimiento. Este anhelo suele tener varios motivos ya sea por fines estéticos; por el deseo de que el tiempo se detenga y todo se mantenga estático; por el miedo a la muerte y por evitar enfermedades o problemas de salud que, justamente, suelen aparecer con el paso de los años.
A principios del 2023 un grupo de investigadores especializados en genética y envejecimiento publicaron en la revista científica Cell nuevos hallazgos respecto de la epigenética -estudio de los cambios en la función de los genes que son hereditarios y que no se pueden atribuir a alteraciones de la secuencia de ADN-. Gracias a la observación y modificación del genoma de ratones de laboratorio, los estudiosos provocaron el envejecimiento y posterior rejuvenecimiento en los roedores independientemente de los cambios en el código genético. A partir de esto, surgieron varios cuestionamientos respecto de si este mismo proceso puede ser llevado a cabo en humanos. De ser factible, la ciencia daría un gigantesco paso para revertir la evolución natural del hombre, pero sobre todas las cosas, para mejorar la calidad de vida de las personas.
La serie de experimentos que realizaron los estudiosos brinda la tan esperada confirmación de que los cambios en el ADN no son la única, ni tampoco la principal causa del envejecimiento. Contrariamente, los hallazgos muestran que los cambios químicos y estructurales en la cromatina -forma en la que se presenta el ADN en el núcleo celular- dan fuerza al proceso de envejecimiento sin alterar el código genético en sí.
“De alguna manera, las células saben que el cuerpo puede reiniciarse y mantienen el conocimiento sobre qué genes estaban activos cuando eran jóvenes”, dijo David Sinclair, profesor de genética de Harvard y uno de los investigadores principales del novedoso estudio. “Creemos que estamos aprovechando un antiguo sistema de regeneración que usan algunos animales: cuando cortás la extremidad de un anfibio, la extremidad vuelve a crecer. La cola de un pez volverá a crecer; el dedo de un ratón volverá a crecer”.
Ramiro Heredia (M.N. 117882), médico especialista en clínica médica del Hospital de Clínicas José de San Martín, explica en palabras coloquiales que los estudiosos descubrieron que una falla o modificación en la información epigenética de los roedores logró envejecerlos, pero que si de la misma forma se restaura la integridad del epigenoma, se pueden revertir los signos de envejecimiento que se aceleraron previamente.
¿Cómo fue la investigación?
El procedimiento que llevaron a cabo los especialistas se centra en la reprogramación celular, una técnica popular que fue desarrollada hace más de una década por el ganador del Premio Nobel, el japonés Shinya Yamanaka. En su trabajo, el científico logró demostrar que las células adultas se podían transformar en células madre -materia prima del cuerpo; a partir de ellas se generan todas las demás células con funciones especializadas- al ser expuestas a factores de transcripción -proteínas que se unen a secuencias específicas de ADN y controlan el traslado de la información genética de ADN a ARN mensajero-. Teniendo en cuenta el método que había descubierto Yamanaka, los investigadores de Harvard crearon una mezcla de tres de los cuatro factores descubiertos por el Premio Nobel (-Oct4, Sox2, Klf4 y c-Myc). El Dr. Heredia explica que estos factores son células de la piel humana adulta que fueron reprogramadas por los estudiosos de Harvard para que se comporten como células madre embrionarias o pluripotentes, capaces de convertirse en cualquier célula del cuerpo.
En relación con el descubrimiento, el Dr. Heredia expresa que, justamente, el envejecimiento es un proceso natural caracterizado por el daño que se acumula con el paso del tiempo en el ADN. “Se podría decir que es un conjunto de ‘instrucciones’ que tiene el organismo para generar proteínas -más defectuosas si las instrucciones sufrieron daños- y pérdida de funciones que resultan en una menor defensa para enfrentar las enfermedades, lo que nos acerca a la muerte”, señala.