Djokovic vence a Federer para conseguir su quinta corona en el Grand Slam en un partido que duró 4 horas y 55 minutos.

 

En una Final emotiva, memorable y que rompe marcas Novak Djokovic vence a Roger Federer para ganar su quinto título

LONDRES, 14 de julio.- Al terminar el partido, Novak Djokovic se puso en cuclillas, agarró un pedazo de césped del All England Tennis Club, y se lo llevó a la boca para alimentar un cuerpo malherido y un alma maltrecha, pero de una felicidad

inigualable: la historia se había escrito en Wimbledon 2019.

Djokovic venció en 5 sets a Roger Federer para quedarse con su quinto torneo de Wimbledon en lo que bien podría ser un nuevo clásico del tenis mundial, la madre de todas las batallas, el padre de todos los partidos.

Con parciales de 7-6. 1-6. 7-6. 4-6 y 13-12, el serbio se impuso en la Final más larga de la historia en Wimbledon: cuatro horas y 58 minutos para rebasar la marca que tenía el Federer vs Nadal de 2008, quizás el que hasta hoy era el partido referencia en el deporte blanco, el que hay que enseñar a cualquiera que guste de tomar una raqueta.

No solo por la duración: el encuentro tuvo absolutamente cualquier ingrediente que se desee para cualquier partido que aspire a ser el mejor de la historia, al menos uno de los más recordados. Djokovic se impuso en tres tie breaks, pero también rescató dos puntos para campeonato de un "Expreso Suizo" que volvió a fallar con errores no forzados que posiblemente le taladrarán por el resto de sus días.

Tanto el balcánico como el suizo marcaron su distancia en el primer set sin ceder su saque, pero el tie break fue el primer punto de inflexión para un Djokovic que fue borrado en la segunda manga y, posteriormente, emerger en el tercer parcial.

A estas alturas, el encuentro fue lo suficientemente dramático como para terminar y resolverse como una épica pocas veces vista en el torneo más prestigioso del tenis. Pero faltaba el cuarto set que regalaba rallies (uno de 35 golpes) o dobles faltas de un "Nole" que se veía confundido como pocas veces e, incluso, frustrado.

El quinto set arrojó emociones desde temprano con quiebres en ambos bandos. La regla del tie brake después de los 12 juegos se estrenó en una Final de Wimbledon, no podía ser de otra forma. Con "challenges" desperdiciados en ambos bandos, un Djokovic casi moribundo, un Federer que sacaba fuerzas de una forma milagrosa, llegó el punto definitivo (aunque anticlimático, con un error grosero del suizo) en lo que fue la resolución de este torneo y la algarabía de la cancha central del All England Club. Se había hecho historia, ganara quien ganara.

Novak Djokovic llegó a su quinto título en Wimbledon y a su Grand Slam 16, cuatro menos que "Su Majestad".