Sergio Romo, a la loma como gigante

 

SAN FRANCISCO, California, 26 de marzo.- Cuando Sergio Romo llegó a los Gigantes de San

Francisco hace casi dos décadas, jamás imaginó lo que él y esta organización vivirían.
El derecho mexicano vistió nueve temporadas en el uniforme de los Gigantes y le ayudó a conseguir a la organización los tres campeonatos que tienen jugando en la Bahía. La labor de Romo es tan reconocida que mañana recibirá un homenaje que ninguno de los otros grandes protagonistas de esa camada ha recibido, con un partido de homenaje, en el que subirá a la loma por última vez.
Es un gran honor para mí”, dijo Romo. “Llegué aquí siendo nadie, aquí me dieron mi primera oportunidad para ser profesional, para jugar en Las Mayores, para ser cerrador, y ahora me dan la oportunidad para poder así terminar mi carrera, como todos quisieran, jugando”.
Romo decidió retirarse tras la temporada de 2022, que jugó para los Atléticos de Oakland, los Azulejos de Toronto y los Acereros de Monclova, en la Liga Mexicana de Béisbol. En la temporada muerta algunos equipos lo buscaron, y dio a conocer su intención de dejar de jugar, lo que llegó a oídos de los Gigantes.
Realmente, no es solamente un homenaje, porque darme la oportunidad de entrenar para ponerme en forma y lanzar en un juego, en casa, es increíble”, señaló el mexicano nacido en California.
Yo pensé que a lo mejor iban a invitar a una rueda de prensa, y ahí anunciarlo, pero cuando me dijeron que quería que lanzara un juego más, de verdad que fue increíble”, indicó.
En los números totales, la aventura de Romo en la Gran Carpa consistió en 15 temporadas con marca 42-36 en 821 apariciones, con 137 salvamentos.
De esa generación, ni Bryan Wilson ni Pablo Sandoval ni otros peloteros recibieron un homenaje así.
¿Qué se siente que te tomen en cuenta de esta manera?
Bien orgulloso por todo el amor que la gente me ha tenido ahí en San Francisco. Yo creo que eso influye, aunque también quizás tuve suerte, que realmente estaba activo hasta hace muy poco tiempo, que el equipo se dio cuenta que tenían un partido así antes de la temporada.
¿Por qué decidiste retirarte en este momento ?
Tuve un año muy largo: Oakland, Toronto, luego Monclova, y al final de la temporada, me fui a mi casa, me hablaron para jugar invierno, y ya no quise, quería estar en mi casa.
Después de este invierno, de ir a llevar a mis hijos a la escuela, de despertar con ellos, de estar en casa todos los días, me di cuenta que ya era momento de estar en casa.
¿Es una decisión difícil?
La verdad, no. Cuando les dije en casa que lo estaba pensando, y vi sus caras de felicidad, ya ahí ya no hubo más qué pensar.
¿Cómo te enteraste que te querían dar ese homenaje?
La verdad estaba muy a gusto en la casa. Estaba pensando en comprar boletos para ir al Clásico Mundial de Béisbol, cuando me llamaron los Gigantes. Primero me ofrecieron trabajo, pero les dije que si me podían esperar un rato, para descansar, y luego me ofrecieron esto, venir a entrenar para un juego de homenaje, y ahí me activé, ahí se me quitaron las ganas de seguir en el sillón y casi un día después ya estaba acá entrenando.
¿Qué tan diferente es estar aquí, en club house, ahora?
Muy diferente, porque ahora sé que es la última vez. Cuando eres novato te emociona mucho llegar aquí, ver tu nombre en un locker, tu apellido en el uniforme, pero con el paso de los años vas dejando de apreciar esas cosas. Ahora me siento otra vez como novato, emocionado por cosas que antes ya las veía como normales.
¿Vas a regresar al béisbol?
Seguramente sí. Este juego es mi vida, es mi pasión, y me encantaría enseñar lo que sé, lo que aprendí en tantas temporadas a las nuevas generaciones, pero por lo pronto quiero al menos un año de descanso para estar con la familia. Realmente estos últimos años ya era como una especie de coach, era el viejito en todos los equipos, y los jóvenes se me acercaban a preguntar. Ahora mismo en estos días también, y me gusta mucho, creo que es algo que puedo hacer.
¿Vas a lanzar algo distinto a sliders en el partido de homenaje?
(Risas) A ver si ahora se lo aprenden. Quiero que la gente se quede feliz, que se acuerden de la última vez que oyeron (la canción) El mechón y, quién sabe, a lo mejor sorprendo con un poquito de velocidad.