Con feria de goles en CU

 

CIUDAD DE MEXICO, 29 de julio.- Los Pumas y el Necaxa brindaron el partido que todo aficionado demanda, con goles y emociones. Al margen de los yerros, ambos equipos dejaron la piel en la cancha del Olímpico. Con las pulsaciones al máximo

, el cuadro hidrocálido anotó tres goles en CU y no le alcanzó, en tanto que el auriazul exhibió su potencial ofensivo. Dos botones de dos conjuntos que buscaron permanentemente ir hacia el frente. Al final, un 5-3 vibrante.
El chileno Víctor Dávila emerge como una de las figuras a seguir en el torneo. Dos dianas suyas de bandera, más un tiro libre ejecutado con autoridad por parte de su paisano Matías Fernández, le dieron esperanza a los Rayos. Pero la baraja amplia de los Pumas al ataque solventó las emergencias.
Primero, Alan Mendoza, con estética, estiró la pierna zurda y remató fuerte, y después Carlos González aprovechó la mala comunicación de Ventura Alvarado y el portero Hugo González para robar el cuero y mandarlo al fondo de las redes. En ese momento, ese tanto representaba el 2-2 y el segundo regreso de los Pumas para empatar el encuentro.
Ningún equipo se salió gran cosa del guión original. Su intención, claramente, era hacer daño. Entonces apareció Martín Rodríguez, que con sangre fría colocó el balón lo suficientemente lejos del lance de González, tras un elegante pase de Felipe Mora y minutos después Alan Mozo pegó la carrera con balón y remató con derecha para el 4-2, marcador parcial que no tumbó al Necaxa, que puso las cosas 4-3 con cabezazo de Dávila.
Ante ese escenario, el quinto de los de casa, obra de González, bajó el telón de un partido que en sus últimos diez minutos cumplió con el trámite y que dejó a la gente contenta.