Sin ‘Chicharos mágicos’
CIUDAD DE MEXICO, 25 de octubre.- Lo del West Ham esta noche sale de lo común en una temporada que ha iniciado tambaleante para el equipo de Slaven Bilic. Al principio del partido pocos apostaban por una épica remontada. Pero esa es la magia del fútbol, cualquier cosa puede suceder, sobre todo si la pelota rueda en un templo sagrado como Wembley. El mítico recinto que el Tottenham está usando momentánemente como su hogar fue testigo de la gran victoria Hammer 3-2 sobre los Spurs en los octavos de final de la Copa de la Liga.
El Chicharito Hernández observó expectante el partido desde la banca. En silencio, sin siquiera salir a calentar. El técnico Bilic lo tenía muy claro, este juego lo podía remontar sin su delantero estrella. Nadie lo creyó pero lo logró.
Mérito merece el entrenador de los ‘Hammers’ al lograr el revulsivo necesario para una gran voltereta. Sissoko (6’) y Dele Alli (37’) colocaron a los Spurs de Pochettino en una cómoda situación, seguros de tener acorralada a su presa.
Sólo era cuestión de dejar correr el tiempo para capitalizar el triunfo, todo estaba en sus manos. El momento en que el subcampeón de la Premier se vio alcanzado sucedió tan rápido que no hubo tiempo de reaccionar ante la sorpresa. André Ayew fue el culpable. Al 55’ y al 60’ ya habían alcanzado a su rival. Empate que no estaba presupuestado. El momento psicológico era de los ‘Hammers’ aunque el fútbol era de los Spurs.
El tercer gol fue una muestra más que el corazón puede sustituir a la calidad en cualquier momento de tensión. Tiro de esquina al 70’ y Ogbonna terminó celebrando la voltereta. Sólo había que resistir la última embestida del Tottenham y para eso estaba Adrián. Si los rumores han colocado al portero español lejos de Londres pese a sus escasos minutos en la Liga, actuaciones como la exhibida en Wembley le deberían catapultar a mejores oportunidades. Adrián lo rechazó todo.
Dele Alli y Sissoko se frustraron ante las atajadas del portero del West Ham. Otro de los héroes del partido. Esta victoria es lo que buscaba el conjunto de Slaven Bilic para aferrarse a una resurrección en la temporada y silenciar por ahora los rumores sobre un posible cambio de entrenador. Hoy puede celebrar, pero mañana resta toda una temporada por terminar.