Y en toda la extensión de la palabra, es que gente sin escrúpulos, y que, definitivamente, no quiere el desarrollo de Puerto Morelos, se haya atrevido a arriesgar la vida de un grupo de manifestantes al que ordenó protestar por las obras de
remodelación del Casco Antiguo de este destino, sin importarle el peligro que éstos corrían en medio de la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus (covid-19).
Y es que si bien no faltará quien salga a decir que dicha manifestación se originó por un supuesto sentir popular, lo cierto es que detrás de todo lo que aconteció existen intereses oscuros que, de manera por demás ociosa, insisten en mantener un golpeteo político que en nada beneficia al municipio, menos aún cuando en estos momentos, como bien lo ha dicho la presidenta municipal, Laura Fernández Piña, lo que verdaderamente se requiere es que todos jalen parejo para salir adelante de la grave crisis económica que ha generado la epidemia del covid-19 en el sector turístico, hoy por hoy, la actividad de la cual depende el sustento de miles de familias.
En este sentido, justo es reconocer que la munícipe, una vez enterada de lo sucedido, no sólo haya ordenado la liberación de las cinco personas que fueron detenidas bajo la supervisión de un visitador de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo (CDHeQROO), sino que haya expresado su profundo rechazo al uso excesivo de la fuerza empleada por tres mujeres policías para someterlas, dejando en claro que estas, además de que fueron separadas inmediatamente de sus funciones, serán investigadas para el deslinde de responsabilidades.
Al respecto, tampoco se puede perder de vista que la primera Edil, tras precisar que no está dispuesta a tolerar abuso alguno en contra de cualquier portomorelense, se dijo convencida de que las vías de la conciliación, el diálogo y la comunicación abierta serán siempre la mejor manera de resolver cualquier tipo de conflicto.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que aquellos que hoy están buscando la inestabilidad de Puerto Morelos, en vez de seguirse aprovechando de la buena fe de las personas para utilizarlas como carne de cañon, valoren la atenta invitación de Fernández Piña para sentarse a la mesa y expresar sus inquietudes de forma civilizada, pensando siempre en el bienestar del municipio.
¿No lo cree así, amable lector?