Las que abre el Gobierno de Quintana Roo para 100 jóvenes indígenas
que podrán continuar su formación profesional en mejores condiciones, gracias a la recuperación y equipamiento de la Casa del Estudiante Universitario Indígena, entregada formalmente por la Gobernadora Mara Lezama Espinosa en Chetumal.
Y es que, tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, este espacio que originalmente fue inaugurado en 2018, pero permaneció sin funcionar y terminó desmantelado, hoy vuelve a tener un propósito social para el que fue creado: Brindar alojamiento, alimentación y espacios adecuados de estudio a 50 mujeres y 50 hombres que deben trasladarse desde sus comunidades para cursar una carrera universitaria.
En este tenor, la mandataria estatal destacó que la recuperación de la Casa del Estudiante representa la cristalización de un sueño para las y los jóvenes, pero también una tranquilidad para sus madres y padres, quienes ahora tendrán la certeza de que sus hijas e hijos contarán con un lugar digno donde vivir mientras continúan sus estudios.
Los trabajos se realizaron en dos etapas. Durante 2025 se intervino la infraestructura administrativa y de servicios, así como los dormitorios, con acciones de impermeabilización, cancelería, herrería, pisos, instalaciones hidrosanitarias y eléctricas, pintura y obra exterior. En 2026 se efectuó una segunda etapa de rehabilitación general, obra exterior y equipamiento.
Al respecto, la Casa cuenta ahora con dormitorios, aulas, instalaciones de servicio y espacios de convivencia que permitirán a las y los estudiantes desarrollar sus actividades académicas en un entorno seguro y funcional, reduciendo parte de las dificultades económicas que implica dejar sus comunidades para acceder a la educación superior.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que recuperar esta Casa del Estudiante significa mucho más que rehabilitar un inmueble: Significa devolverle su propósito y convertirlo en un hogar donde 100 jóvenes puedan construir su futuro sin dejar atrás sus raíces.
¿No lo cree así, amable lector?