Son las que continúa impulsando la Secretaría Estatal de Salud (Sesa),

a fin de prevenir la proliferación del dengue y otras enfermedades provocadas por vector en los 11 municipios de la entidad.

Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la búsqueda y eliminación de criaderos reales o potenciales del mosquito transmisor del dengue, reduce la presencia del vector de esta enfermedad y, por ende, disminuye notablemente el riesgo de enfermar, de ahí la insistencia de la dependencia en invitar a la población a aplicar, en sus hogares, estas medidas de forma permanente, para así colaborar con los esfuerzos que se están haciendo para preservar su salud.

En este sentido, no se puede perder de vista que la eliminación de objetos como latas, botellas, neumáticos, así como el voltear cubetas en desuso, lavar floreros y bebederos de mascotas, además de tapar recipientes que contienen agua, ayuda a evitar que éstos se conviertan en criaderos del mosco Aedes Aegypti, el cual está perfectamente adaptado a la vida doméstica, por lo que, para reducir su proliferación, de forma progresiva y sostenible, es necesaria la participación continua de las y los ciudadanos en la limpieza de los patios y las azoteas de sus viviendas.

Al respecto, tampoco se puede soslayar que por parte de la Sesa se realiza un trabajo integral con acciones de vigilancia epidemiológica, operativos de control larvario, descacharrización, nebulizaciones, atención de casos sospechosos, así como en lo que se refiere a la promoción de la notificación de pacientes con este mal, la educación para la salud, la comunicación social y las pláticas comunitarias, entre otras acciones; siendo que, en el caso específico de las fumigaciones, estas sólo son efectivas contra el mosco adulto, pero no contra las larvas que se reproducen en los recipientes que contienen agua.

Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que evitar la proliferación del vector del dengue no es responsabilidad exclusiva del sector Salud, sino que se requiere invariablemente de la participación social para seguir avanzando en la prevención y control de esta enfermedad.

¿No lo cree así, amable lector?