El que busca preservar y fortalecer la Gobernadora Mara Lezama Espinosa con el programa
“Hilos que Transforman”, una estrategia que combina el rescate del bordado maya con nuevas oportunidades de desarrollo para miles de mujeres quintanarroenses.
Y es que, tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, esta política pública nace de un donativo histórico de 54 mil conos de hilo, valuado en más de 16 millones de pesos, realizado por Casa Díaz de Máquinas de Coser, insumo que permitirá poner en marcha un programa dirigido a más de 10 mil artesanas, bordadoras y emprendedoras de diversos municipios del Estado.
En este tenor, la Gobernadora destacó que cada puntada representa mucho más que una labor artesanal. Recordó que, en las comunidades mayas, el bordado conserva conocimientos, identidad e historia que han pasado de generación en generación y que ahora también podrán convertirse en una herramienta para fortalecer la economía familiar. Bajo esa visión, el programa incorpora capacitación, acompañamiento y asesoría para que las beneficiarias perfeccionen sus técnicas y encuentren nuevas oportunidades de comercialización.
La secretaria de las Mujeres, Esther Burgos Jiménez, explicó que los materiales serán distribuidos en todo el Estado como parte de un proceso integral que contempla formación especializada, elaboración de piezas artesanales y la creación de una red de mujeres replicadoras que llevará estos conocimientos a más comunidades. La iniciativa también cuenta con la participación de la Secretaría de Gobierno, el Instituto de la Cultura y las Artes de Quintana Roo y la Iniciativa Privada.
Al respecto, la empresaria Rocío Díaz Estrada, directora de Operaciones de Casa Díaz, resaltó que los hilos donados, importados de Japón y Corea del Sur, alcanzarán su verdadero valor cuando sean transformados por las manos de las artesanas quintanarroenses en prendas y obras textiles que reflejan la riqueza cultural del pueblo maya.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que preservar una tradición también significa abrir oportunidades para quienes la mantienen viva. Cuando la cultura se convierte en una fuente de desarrollo, el patrimonio deja de ser únicamente memoria y se transforma en bienestar para miles de familias.
¿No lo cree así, amable lector?