Y en toda la extensión de la palabra, fue la propuesta que hizo ayer el Gobierno del Estado a la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados, a través de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), a fin de
modificar la fórmula del Fondo General de Participaciones, de manera que tanto el crecimiento del PIB estatal como la recaudación, sea dividido entre la población, y no multiplicado por esta última, como sucede en la actual Ley de Coordinación Fiscal.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, fue en el marco de la última sesión del Parlamento Abierto convocado por el citado órgano legislativo, en el que se expuso que Quintana Roo, desde el ejercicio fiscal 2016, ha tenido un esfuerzo recaudatorio que se ha mantenido por encima de su potencial, lo que ha propiciado que el Estado se mantenga en el segundo lugar en recaudación de impuestos per cápita en el país, situación que, a su vez, ha impulsado a la economía a crecer a tasas superiores a la media nacional, con base en una férrea disciplina fiscal que ha llevado a reducir la deuda/PIB del 8.7% en 2015, al 7.36% en 2018, lo que equivale al 1.37%,
En este sentido, no se puede perder de vista que, el adecuado ejercicio de los recursos ha permitido que en materia de política social, el porcentaje de la población que vive en situación de pobreza esté 14 puntos porcentuales por debajo del registro nacional y, por si fuera poco, hoy Quintana Roo tiene una tasa de desempleo de casi 1%, menor a la media nacional; y una tasa de informalidad laboral casi 10% menor al promedio en el país.
Al respecto, tampoco se puede soslayar que a pesar de dichas cifras, el incremento en las participaciones considerado para Quintana Roo en el 2020 es de apenas 1.2% en términos reales, lo cual implicará que no disminuya el desequilibrio fiscal vertical entre el Estado y la Federación, al imperar un sistema eminentemente centralista.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que esta propuesta de la entidad, una vez analizada a detalle, se pueda cristalizar sin más afán que el de redirigir a la Nación hacia un nuevo federalismo que premie el esfuerzo recaudatorio, el éxito de la política económica, el desarrollo social y no la pereza fiscal.
¿No lo cree así, amable lector?