El que hoy por hoy es parte fundamental de su administración, es el que puso de manifiesto la Gobernadora del Estado, Mara Lezama Espinosa, al entregar sillas de ruedas eléctricas a Juan Carlos Hoil Kuyoc, a Irving Yosgart López Pech, y a Eder

Donovan Soto Rojas, quienes a partir de hoy verán transformadas sus vidas.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, la titular del Ejecutivo fue clara al afirmar que no hay mayor satisfacción que ver la sonrisa de grandes seres humanos, y que de eso se trata la nueva forma de gobernar con sensibilidad y corazón feminista, de anteponer las necesidades más urgentes del pueblo por encima de cualquier circunstancia, más aún cuando lo que se busca es que todas y todos los habitantes de la entidad puedan tener las condiciones necesarias para salir adelante y cumplir sus sueños.
En este sentido, no se puede de vista que la estrega de estas sillas de ruedas eléctricas se realizó a través del Sistema DIF Quintana Roo, representado por Verónica Lezama Espinosa, y la Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública, a cargo de Claudia Gómez Verduzco, y es así como la mandataria sostuvo que la misma refleja la justicia social y la inclusión, propósitos del Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo, bajo el entendido de que la suma de pequeñas acciones es la que crea esos grandes momentos que nos llenan de orgullo porque le cambian la vida de forma por demás favorable a personas extraordinarias.
Al respecto, Lezama Espinosa añadió que estos pequeños logros también se dan cuando se hace el esfuerzo para que el dinero del pueblo alcance para más, de ahí la firme decisión de su Gobierno de seguir trabajando día con día para multiplicar  satisfacciones como esta.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo afirmado por la Gobernadora en cuanto a que son precisamente quienes más lo necesitan el motor y el corazón que impulsa a su administración a seguir transformando y a continuar escribiendo, entre todas y todos, las páginas más bellas de la historia de Quintana Roo.
¿No lo cree así, amable lector?