El que siembra Quintana Roo bajo el liderazgo de la Gobernadora Mara Lezama Espinosa,
con la incorporación de la entidad al Programa Nacional de Reforestación y Restauración, que contempla la plantación de más de 12 mil árboles para fortalecer la protección de los recursos naturales y el bienestar de las comunidades.
Y es que, tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, desde el ejido Caobas, en Othón P. Blanco, la Gobernadora participó mediante un enlace en vivo con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en el arranque nacional de esta jornada, que se desarrolla de manera simultánea en las 32 entidades federativas.
En este tenor, en esta zona del Sur del Estado serán reforestadas cuatro hectáreas con más de 4 mil 600 plantas de especies endémicas, entre ellas ramón, chacteviga, ciricote y caoba, mientras que en diversos puntos de Quintana Roo se sumarán acciones para superar la meta planeada.
Al respecto, Mara Lezama destacó que la jornada representa también un reconocimiento a las mujeres y hombres que durante generaciones han preservado los territorios forestales de Quintana Roo, al señalar que para las comunidades la tierra significa memoria, sustento, identidad y patrimonio colectivo.
La mandataria subrayó que la protección ambiental tiene además una dimensión económica y social, particularmente en una entidad cuya actividad turística depende directamente de sus selvas, mares y playas. Por ello destacó el respaldo de la Presidenta Claudia Sheinbaum para fortalecer las políticas de conservación y restauración de los ecosistemas.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que reforestar significa mucho más que plantar árboles: Representa recuperar el equilibrio de los ecosistemas, proteger el patrimonio natural de las comunidades y garantizar que las nuevas generaciones encuentren un Quintana Roo con los recursos naturales que hoy todavía tenemos la responsabilidad de preservar. Sembrar futuro, en este sentido, también significa asumir desde ahora la responsabilidad de cuidarlo.
¿No lo cree así, amable lector?